Frente 36 amenaza a tres alcaldes del Norte de Antioquia y activa alarma institucional
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Tres alcaldes del Norte de Antioquia quedaron en la mira de las disidencias del Frente 36 de las Farc, tras un panfleto que los declaró objetivo militar. La Gobernación pidió al Ministerio de Defensa una respuesta urgente y diferenciada para evitar una escalada de violencia.
La amenaza del Frente 36 de las disidencias de las Farc contra tres alcaldes del Norte de Antioquia no es un gesto intimidatorio más: es una señal de que la presión armada sobre los mandatarios locales sigue creciendo en una de las zonas más sensibles del departamento. Un panfleto distribuido por esa estructura criminal encendió las alarmas y llevó a la Gobernación de Antioquia a exigir al Ministerio de Defensa una acción diferencial urgente para proteger a los funcionarios y contener el avance de los grupos ilegales.
De acuerdo con la información divulgada por El Tiempo (Colombia), los alcaldes señalados pertenecen a municipios del Norte antioqueño, una región donde confluyen corredores estratégicos para la movilidad de armas, rentas ilegales y control territorial. La declaración de “objetivo militar” no solo busca amedrentar a los mandatarios, sino también enviar un mensaje político a las administraciones locales: que su margen de acción está condicionado por la presencia armada. En la práctica, ese tipo de amenazas afecta la gobernabilidad, limita la presencia institucional y obliga a los alcaldes a operar bajo esquemas de seguridad que muchas veces resultan insuficientes.
El problema de fondo es más amplio que este panfleto. Antioquia lleva años enfrentando una recomposición del conflicto en varias subregiones, con estructuras disidentes que disputan territorios, economías ilícitas y control social. El Norte, por su ubicación y por la fragilidad histórica de algunos municipios, se ha convertido en un punto particularmente vulnerable. Por eso la solicitud de la Gobernación al Mindefensa no puede quedarse en refuerzos temporales o en comunicados de rechazo: lo que se requiere es una estrategia sostenida, con inteligencia, protección real para los mandatarios y presencia efectiva del Estado en las zonas donde los grupos armados siguen imponiendo miedo.
La situación también deja una alerta para el país: cuando una organización ilegal se atreve a señalar públicamente a alcaldes como blancos militares, no solo amenaza a unos funcionarios específicos, sino al derecho de las comunidades a tener autoridades libres, visibles y capaces de gobernar. Si el Estado no responde con rapidez y coordinación, el mensaje que termina imponiéndose es el de siempre en los territorios golpeados por la violencia: manda quien tiene fusil, no quien fue elegido por voto popular.


