Letonia se prepara para combatir ante la presión híbrida de Rusia

Imagen: El País
Letonia da por hecho que la presión rusa ya no es solo una amenaza abstracta: es una guerra híbrida en curso. Su ministro de Defensa, Raivis Melnis, asegura que el país báltico se prepara para combatir, aunque descarta una invasión convencional inmediata.
Letonia ya no habla de riesgo hipotético, sino de preparación directa. Raivis Melnis, ministro de Defensa del país báltico y veterano militar, admitió que Rusia ha elevado la intensidad de su guerra híbrida contra la región, pero sostuvo que no ve una agresión convencional “inminente”. La lectura de Riga es clara: Moscú presiona, desestabiliza y mide fuerzas, aunque todavía no da el salto a un ataque abierto.
Según informó El País, Melnis planteó que la respuesta letona pasa por asumir que el escenario de seguridad en Europa ha cambiado de manera estructural. En ese marco, el Gobierno y las fuerzas armadas del país están reforzando su capacidad de defensa, mejorando la preparación territorial y ajustando su doctrina militar a una amenaza que combina desinformación, sabotaje, ciberataques y presión psicológica, además de maniobras militares y movimientos indirectos en la frontera oriental de la OTAN.
El diagnóstico importa mucho más allá de Riga. Letonia, como Estonia y Lituania, vive en la primera línea de la tensión con Rusia y funciona como termómetro de la seguridad europea. Si un ministro de Defensa de un país fronterizo habla abiertamente de “prepararse para combatir”, está describiendo un continente donde la paz ya no se mide por la ausencia de disparos, sino por la capacidad de resistir una ofensiva gris que erosiona instituciones, confianza pública y cohesión social. Para una población pequeña y expuesta, eso significa que la defensa dejó de ser un asunto exclusivo de los cuarteles y pasó a la vida cotidiana: infraestructuras, reservas, comunicaciones y resiliencia civil.
La advertencia de Melnis también encaja con la estrategia más amplia de la OTAN en el Báltico, donde la disuasión se ha convertido en la única garantía real frente a Moscú. El mensaje que deja Letonia es incómodo pero nítido: Rusia puede no estar lista para una invasión clásica mañana, pero ya opera para mantener a sus vecinos en alerta permanente. Y eso, en términos políticos y humanos, también es una forma de guerra.




