Rajoy enciende la previa de España-Francia con una frase que desata polémica

Imagen: El País
La semifinal entre España y Francia llega cargada de tensión deportiva y política tras una columna de Mariano Rajoy que encendió la polémica. El exmandatario sugirió que la selección gala juega “sin franceses”, una frase que ha sido leída como racista.
La semifinal entre España y Francia ya no se juega solo en el campo: también se disputa en el terreno simbólico, y ahí una columna de Mariano Rajoy ha terminado por meter más ruido del necesario. En un momento de máxima sensibilidad para el fútbol europeo, el expresidente del Gobierno español desató una tormenta al sugerir que la selección francesa juega “sin franceses”, una afirmación que ha sido interpretada por amplios sectores como un comentario racista y, sobre todo, irresponsable en un contexto de alta exposición pública.
La polémica llega en vísperas de un duelo con carga emocional extraordinaria, porque coincide con la Fiesta Nacional de Francia, una fecha que multiplica el valor político y cultural del partido. En ese marco, la frase del exjefe del Ejecutivo no solo alimenta la discusión sobre la selección dirigida por Didier Deschamps, sino que también reabre un debate más amplio sobre la composición multicultural del deporte de élite en Europa. Francia, de hecho, lleva décadas siendo un espejo de su propia diversidad: jugadores nacidos en el país, hijos de inmigrantes o con trayectorias formadas en academias de todo el territorio han sido clave para construir una de las selecciones más potentes del continente.
Lo relevante aquí no es únicamente la torpeza de una frase, sino lo que revela sobre una conversación que sigue atravesada por prejuicios. En el fútbol europeo, y especialmente en selecciones como la francesa, la idea de quién “cuenta” como francés o europeo sigue apareciendo cuando el rendimiento deportivo se mezcla con identidades, orígenes y discursos nacionalistas. Por eso la intervención de Rajoy no puede leerse como un exabrupto aislado: entra de lleno en un clima donde la extrema simplificación del rival acaba alimentando estereotipos antiguos, muchas veces disfrazados de comentario deportivo. Y en partidos de este nivel, cada palabra importa tanto como una alineación.
Más allá del escándalo puntual, la controversia deja una lección incómoda para España y Francia: en tiempos de polarización, el fútbol ya no es un refugio neutro. Los grandes torneos amplifican cualquier gesto de dirigentes, exdirigentes o figuras públicas, y lo que antes quedaba como una opinión desafortunada hoy puede convertirse en una discusión sobre racismo, identidad y representación. El partido se jugará once contra once, pero el debate que abrió Rajoy seguirá en la grada, en los medios y en una opinión pública cada vez menos dispuesta a pasar por alto este tipo de discursos.




