Colombia

Jesurún reveló el intento de Colombia por Julián Quiñones tras su gol en el Mundial 2026

Hace 2 horas

Julián Quiñones volvió a quedar en el centro de la conversación tras su gol en el debut del Mundial 2026, y Ramón Jesurún explicó cómo fue el acercamiento que hubo para que vistiera la camiseta de Colombia. El episodio reabre una pregunta incómoda: cuántas decisiones se toman tarde en la pelea por talento dual.

El nombre de Julián Quiñones volvió a aparecer en el radar de la selección Colombia justo cuando más pesa su decisión de jugar para México. Según informó Infobae Colombia, Ramón Jesurún recordó el acercamiento que existió para intentar sumar al delantero colombo-mexicano al proyecto de la Tricolor, una gestión que terminó sin final feliz pero que hoy vuelve a generar debate después del gol que marcó en el debut del Mundial 2026. La escena es conocida en el fútbol de selecciones: un jugador con doble vínculo nacional, una federación que llega tarde o no logra convencerlo del todo, y una afición que luego se pregunta qué habría pasado si la historia hubiera tomado otro rumbo.

Jesurún, de acuerdo con lo publicado por el medio, explicó que el técnico fue quien impulsó la convocatoria o el contacto para explorar la posibilidad de tener a Quiñones en Colombia. Ese detalle no es menor. En este tipo de casos, la conversación entre federación, cuerpo técnico y futbolista suele definir mucho más que una simple lista de convocados: define sentido de pertenencia, proyecto deportivo y hasta el mensaje que una selección envía a los jugadores nacidos entre dos países. En el caso de Quiñones, el recuerdo cobra fuerza porque su presente deportivo confirma que no se trataba de una promesa improvisada, sino de un atacante con recursos para competir en escenarios de máxima exigencia.

El episodio también deja una lección para Colombia. Durante años, la selección ha convivido con el mismo dilema: jugadores formados en el exterior o con doble nacionalidad que terminan eligiendo otra bandera por razones deportivas, emocionales o simplemente porque la gestión local llegó tarde. Eso no solo afecta la composición de una nómina; también toca la discusión de fondo sobre la capacidad de la Federación para anticiparse, sostener conversaciones tempranas y construir un proyecto lo suficientemente convincente como para retener talento. En una región donde cada selección pelea por detalles, perder un delantero como Quiñones no es un asunto menor: es una renuncia que se siente más fuerte cuando el futbolista responde en el escenario más visible del planeta.

La discusión, en el fondo, no debería quedarse en la nostalgia por lo que no fue. El gol de Quiñones en el arranque del Mundial 2026 pone sobre la mesa una realidad que el fútbol colombiano conoce bien: el talento existe, pero la competencia por capturarlo es feroz y cada demora cuesta caro. Para la afición, el caso funciona como recordatorio de una verdad incómoda: en el fútbol internacional moderno no basta con identificar buenos jugadores, hay que convencerlos antes que nadie. Y cuando eso no ocurre, la historia se escribe en otra camiseta.

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