Colombia

Las remesas repuntan en mayo, pero el año sigue en terreno negativo

Hace 1 hora

Las remesas a Colombia repuntaron en mayo y volvieron a superar los USD 1.000 millones, pero el balance del año todavía está en rojo. Entre enero y mayo, los giros de migrantes sumaron USD 4.449 millones, una caída de 16,4% frente al mismo periodo de 2024.

Las remesas a Colombia dieron un respiro en mayo, pero no alcanzaron para revertir el golpe del año. Según informó infobae colombia, el ingreso por envíos de migrantes llegó a USD 1.189 millones en el quinto mes, un aumento interanual de 8,5% que confirma que el flujo de dinero desde el exterior sigue siendo una fuente crucial de ingreso para miles de hogares. Sin embargo, el acumulado entre enero y mayo continúa en terreno negativo: USD 4.449 millones, lo que equivale a una caída de 16,4% frente al mismo periodo del año pasado.

El dato de mayo es importante por dos razones. Primero, porque muestra que el dinero que envían los colombianos en el exterior sigue sosteniendo el consumo interno de muchas familias, especialmente en barrios y municipios donde esas transferencias funcionan como un salario complementario o, en algunos casos, como el principal ingreso estable del hogar. Segundo, porque el monto mensual volvió a ubicarse por encima de la barrera de los USD 1.000 millones, una marca que ya se ha mantenido durante 24 meses consecutivos, según el reporte citado por infobae colombia. Esa regularidad habla de un fenómeno que dejó de ser marginal y se convirtió en un soporte estructural para la economía doméstica.

Pero el acumulado anual cuenta otra historia. Si bien mayo mostró una recuperación, la caída del 16,4% en los primeros cinco meses del año revela que el arranque de 2025 fue débil en comparación con 2024. Para las familias, eso puede significar menos capacidad para pagar arriendo, cubrir alimentos, financiar estudios o asumir deudas. Para la economía colombiana, el comportamiento de las remesas importa porque estos recursos entran en dólares, alivian la presión cambiaria y terminan dinamizando el comercio local. Cuando el flujo baja, el impacto no se siente solo en los balances macroeconómicos: también se traduce en menos plata circulando en hogares que dependen de ese giro mensual para sobrevivir.

La lectura de fondo es clara: mayo mejoró el panorama, pero no lo resolvió. Colombia sigue recibiendo una masa considerable de remesas, pero el contraste entre el repunte mensual y el retroceso acumulado sugiere que el país todavía enfrenta un bache en la llegada de esos recursos. En un contexto de inflación más contenida pero con ingresos familiares todavía ajustados, cualquier variación en las remesas pesa más de lo que parece. Para millones de hogares, ese dinero no es un ingreso extra; es la diferencia entre aguantar o caer en la informalidad, la deuda o el recorte de gastos básicos.

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