Política

Briceño destinará su prima congresional a una víctima de las Farc para financiar un emprendimiento

Hace 15 horas

El representante Daniel Briceño anunció que entregará durante un año la prima de congresista a Deisy Dorelly Guanaro, una víctima de las Farc. El apoyo busca financiar un emprendimiento y abre el debate sobre cómo la política convierte gestos individuales en reparación concreta.

El representante a la Cámara Daniel Briceño, del Centro Democrático, anunció que durante un año destinará la prima de congresista a Deisy Dorelly Guanaro, una víctima de las Farc, con el propósito de apoyar un emprendimiento. La decisión, más allá de su carga simbólica, pone sobre la mesa una discusión que en Colombia sigue pendiente: qué tanto pueden suplir los gestos individuales el vacío que deja una reparación estatal insuficiente para miles de víctimas del conflicto.

Según informó El Tiempo - Política, Briceño explicó que los recursos serán entregados directamente a Guanaro para fortalecer una iniciativa económica propia. El anuncio se conoció como una muestra de respaldo personal y político hacia una mujer marcada por la violencia del conflicto armado, en un país donde la promesa de reparación integral ha avanzado con lentitud y donde muchas víctimas siguen dependiendo de esfuerzos dispersos, ayudas ocasionales o proyectos de subsistencia para reconstruir su vida.

El caso importa porque conecta dos planos que rara vez se cruzan con honestidad en la discusión pública: el ingreso y los privilegios de los congresistas, y la realidad de quienes cargan las consecuencias del conflicto. En una sociedad con una larga deuda con sus víctimas, que un legislador decida transferir parte de su remuneración a una sobreviviente para impulsarla económicamente tiene valor político, pero también revela una verdad incómoda: la reparación no debería depender de la buena voluntad de un funcionario, sino de políticas estables, verificables y suficientes. Si el gesto se materializa y el emprendimiento despega, será un alivio concreto para Guanaro; si queda solo en el anuncio, se sumará a la lista de promesas bien intencionadas que no cambian la estructura del problema.

Aun así, este anuncio tiene un peso que va más allá de la anécdota. En tiempos de desconfianza hacia el Congreso, los ciudadanos suelen mirar con escepticismo cualquier muestra de altruismo desde el poder. Pero también es cierto que, cuando se trata de víctimas del conflicto, cada apoyo cuenta. La pregunta de fondo es si este tipo de iniciativas pueden inspirar una conversación más seria sobre la responsabilidad de la clase política frente a quienes han sufrido la guerra, o si terminarán siendo apenas un gesto aislado en medio de una deuda histórica que Colombia sigue sin saldar.

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