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ONU: Venezuela solo tuvo avances limitados pese a señales de alivio

Hace 4 horas

Un informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU concluyó que Venezuela solo registró “mejoras limitadas” tras la salida de Nicolás Maduro, pese a una leve reducción en los tiempos de detención y la liberación de presos políticos. La misión independiente advirtió que persisten la represión, las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas.

La salida de Nicolás Maduro no borró de un plumazo el aparato represivo que por años marcó a Venezuela. Eso es, en esencia, lo que advierte el más reciente informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por una misión internacional independiente, que concluyó que el país solo ha tenido “mejoras limitadas” en materia de derechos humanos, a pesar de algunos gestos de alivio como la liberación de presos políticos y una reducción en los tiempos de detención.

El documento, citado por clarin colombia, pone el foco en un contraste incómodo para cualquier relato de normalización: aunque hubo señales puntuales que podrían leerse como aperturas, la estructura de fondo sigue mostrando prácticas graves de represión, detenciones ilegales y desapariciones forzadas. En otras palabras, el cambio en la conducción política no se tradujo automáticamente en garantías plenas para la oposición, activistas, periodistas y ciudadanos señalados por el poder. La misión sostuvo que los avances detectados son acotados y no alcanzan para hablar de una transformación real del sistema de persecución.

El dato es relevante porque Venezuela lleva años bajo observación internacional por un patrón documentado de abusos que se agravó durante la etapa de Maduro: arrestos sin debido proceso, uso político de la justicia, persecución a disidentes y opacidad frente a las personas cuyo paradero se desconoce. Por eso, cualquier mejora parcial debe leerse con cautela. Una disminución en los tiempos de detención o la excarcelación de algunos presos no resuelve el problema central si persisten mecanismos de coerción estatal capaces de castigar la protesta, amedrentar a la sociedad civil y producir miedo como herramienta de control. Para la región, esto también importa: la presión migratoria, la polarización política y el deterioro institucional venezolano siguen teniendo efectos directos en Colombia y en otros países vecinos.

Lo que deja este informe es una advertencia más amplia: los cambios visibles en la superficie no equivalen necesariamente a una reforma estructural. Mientras no haya garantías judiciales, fin de las detenciones arbitrarias y respuestas claras sobre las desapariciones forzadas, Venezuela seguirá siendo un caso abierto para la comunidad internacional. Y para millones de venezolanos, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: si el poder cambia de manos, ¿cambia también la forma en que el Estado trata a sus ciudadanos?

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