Monorriel de Santiago entra en su fase final y primeras pruebas arrancarán en octubre

Imagen: infobae
El monorriel de Santiago ya está terminado en un 95% y el Gobierno dominicano prevé iniciar sus primeras pruebas en octubre. La primera etapa del proyecto apunta a entrar en fase operativa antes de que termine 2026.
El monorriel de Santiago entró en su recta final: el Gobierno de República Dominicana informó que la obra ya alcanzó un 95% de avance y que las primeras pruebas se pondrán en marcha en octubre. Se trata de uno de los proyectos de transporte más ambiciosos del país, pensado para cambiar la movilidad en la segunda ciudad más importante de la isla y aliviar una presión urbana que durante años ha golpeado a miles de pasajeros cada día.
De acuerdo con la información divulgada por las autoridades y recogida por infobae, la primera etapa del sistema quedará enfocada en una fase de verificación técnica antes de su entrada formal en operación. Ese proceso, que suele ser determinante en obras de este tamaño, permitirá revisar seguridad, tiempos de recorrido, integración de estaciones y comportamiento del sistema bajo distintas condiciones. El Gobierno dominicano mantiene como horizonte que esta fase inicial esté encaminada antes del cierre de 2026, lo que marcaría un paso decisivo para un proyecto que ha avanzado entre expectativas ciudadanas, presión política y exigencias de ejecución.
Más allá del porcentaje de obra, el dato relevante es el efecto que puede tener sobre la vida cotidiana de Santiago. En una ciudad donde el tráfico, los desplazamientos largos y la informalidad del transporte han sido parte del paisaje urbano, un sistema de este tipo puede significar una transformación real si logra operar con regularidad, tarifas accesibles y conexión eficiente con otros medios. La experiencia regional muestra que estas infraestructuras solo cumplen su promesa cuando no se convierten en obras monumentales aisladas, sino en piezas de una red de movilidad más amplia. Por eso, el verdadero examen no será solo inaugurar rieles o estaciones, sino garantizar que el monorriel funcione como una alternativa confiable para estudiantes, trabajadores y familias que hoy pierden horas en traslados.
El avance reportado también refleja la apuesta del Gobierno dominicano por mostrar resultados en infraestructura de alto impacto, en un contexto donde este tipo de proyectos suele medirse tanto por su ingeniería como por su capacidad de sostenerse financieramente y responder a la demanda real. Si las pruebas de octubre confirman que el sistema está listo, Santiago podría estar más cerca de inaugurar una nueva era de transporte urbano. Pero el reto de fondo seguirá siendo el mismo: convertir una obra casi terminada en un servicio público que realmente cambie la ciudad y no solo su paisaje.



