Sociedad civil pide al próximo presidente respetar la Constitución y los contrapesos
Imagen: El Tiempo - Política
Varias organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Fundación Estado de Derecho, advirtieron que el próximo presidente debe gobernar con respeto por la Constitución y la separación de poderes. El llamado busca frenar cualquier tentación de concentrar poder y blindar las instituciones desde el primer día.
La advertencia llegó en un momento clave: distintas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Fundación Estado de Derecho, pidieron que quien llegue a la Presidencia asuma una postura democrática, respetuosa de la Constitución y comprometida con la separación de poderes. El mensaje, divulgado según informó El Tiempo - Política, no es una cortesía institucional sino un recordatorio de fondo: en Colombia, la salud de la democracia depende menos de los discursos de campaña y más de la disposición real del nuevo mandatario para gobernar dentro de los límites que impone el orden constitucional.
El planteamiento de estas organizaciones apunta a un punto sensible de la vida política: la relación del Ejecutivo con las otras ramas del poder público y con los organismos de control. En la práctica, eso significa respetar al Congreso, no presionar indebidamente a la justicia, acatar las reglas que protegen la autonomía institucional y evitar decisiones que debiliten los contrapesos democráticos. Aunque el pronunciamiento se enmarca en el debate sobre el próximo gobierno, su alcance es más amplio: la sociedad civil está recordando que el poder presidencial en Colombia es fuerte, pero no absoluto, y que su legitimidad depende de reconocer esos límites.
La alerta no surge en el vacío. En la región, y particularmente en Colombia, los periodos de alta polarización suelen venir acompañados de presiones sobre las instituciones, ataques a la prensa, desconfianza hacia los órganos de control y una narrativa según la cual la gobernabilidad exige concentrar poder. Por eso el llamado de estas organizaciones importa más de lo que parece: no solo habla del presidente que venga, sino del tipo de democracia que se quiere preservar. Un mandatario que entienda la separación de poderes como una garantía y no como un obstáculo tendrá más posibilidades de construir estabilidad; uno que la vea como una traba abrirá la puerta a conflictos institucionales que terminan pagando los ciudadanos con menor confianza, más incertidumbre y peor calidad de gobierno.
En el fondo, la petición de la Fundación Estado de Derecho y otras organizaciones pone sobre la mesa una exigencia básica, pero cada vez menos obvia en el debate público: gobernar no es mandar sin límites, sino hacerlo dentro de reglas que protegen a todos. Si el próximo presidente llega con voluntad de respetar la Constitución, el Congreso, la justicia y los mecanismos de control, habrá una oportunidad para recomponer la relación entre poder e institucionalidad. Si no, el país podría entrar en una nueva fase de tensión permanente, justo cuando más necesita certezas, equilibrio y confianza democrática.



