Estados Unidos

La DEA bajo escrutinio por dejar circular fentanilo en Albuquerque para armar casos mayores

Hace 2 horas

Registros revisados por The Associated Press muestran que agentes de la DEA siguieron entregas de pastillas de fentanilo en Albuquerque entre 2023 y 2025, pero dejaron pasar varios envíos para armar casos mayores. La denuncia reaviva preguntas sobre si la estrategia federal llega tarde a barrios hispanos golpeados por muertes récord.

La DEA quedó en el centro de una nueva controversia en Nuevo México luego de que registros revisados por The Associated Press mostraran operaciones en Albuquerque entre 2023 y 2025 en las que agentes vigilaron entregas de pastillas, descifraron comunicaciones y, aun así, permitieron que algunos envíos siguieran su ruta para fortalecer investigaciones más amplias. La revelación golpea con fuerza en una ciudad donde los barrios de mayoría hispana cargan desde hace años con el peso de una crisis de sobredosis que no da tregua y que, según denuncias locales, ya dejó cifras históricas de muertes.

De acuerdo con esa reconstrucción, la estrategia federal no se limitó a observar desde lejos: hubo seguimiento cercano a paquetes y comunicaciones de presuntos traficantes, pero la lógica operativa apuntó a construir expedientes de mayor alcance en vez de intervenir de inmediato cada cargamento detectado. Ese enfoque, habitual en investigaciones de narcotráfico de alto nivel, abre una tensión incómoda entre la meta policial de desarticular redes y la urgencia sanitaria de sacar droga letal de la calle cuanto antes. En comunidades donde el fentanilo ya se convirtió en una amenaza cotidiana, la diferencia entre una incautación y una entrega vigilada puede medirse en vidas.

El caso importa porque expone una fractura de fondo en la respuesta estadounidense al fentanilo: la batalla entre la persecución de grandes estructuras criminales y la protección inmediata de zonas especialmente vulnerables. Albuquerque no es un escenario cualquiera. Es una ciudad marcada por la pobreza, la presencia de rutas de distribución de drogas y la concentración de barrios latinos que, como tantas otras comunidades en el suroeste, han quedado atrapadas entre la adicción, la violencia y un sistema de salud que llega tarde. Cuando las autoridades federales permiten circular cargamentos para cerrar causas más grandes, la pregunta inevitable es si el costo táctico recae una y otra vez sobre los mismos vecindarios.

La discusión también tiene un trasfondo político más amplio. En Estados Unidos, el fentanilo se ha convertido en una de las principales banderas de seguridad pública y de disputa partidista, pero en el terreno la crisis se vive de otra manera: funerales repetidos, familias desarmadas y patrullas que a menudo llegan después de la tragedia. Según informó infobae estados unidos a partir de los registros de AP, lo que hoy se cuestiona no es solo una operación puntual, sino el modelo mismo de respuesta federal frente a una epidemia que sigue matando mientras las agencias intentan probar casos más sólidos. En barrios donde cada paquete retenido o liberado puede cambiar el desenlace, la exigencia ya no es solo atrapar a los traficantes, sino evitar que la estrategia llegue demasiado tarde.

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