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Richard Gelfond y el negocio que convirtió a IMAX en una máquina de dinero

Hace 2 horas
Richard Gelfond y el negocio que convirtió a IMAX en una máquina de dinero

Imagen: El País

La apuesta de Christopher Nolan por el formato IMAX volvió a mover la aguja financiera de la compañía tecnológica, que hoy capitaliza su relación con el cine espectáculo. Detrás del repunte hay una estrategia clara: convertir la experiencia en sala en un negocio premium.

IMAX vuelve a cobrar protagonismo en la industria del cine, esta vez no por una innovación técnica aislada, sino por el músculo comercial que le aporta el estreno de La odisea, la nueva película de Christopher Nolan. El impulso del filme ha disparado los ingresos de la compañía y ha dejado en evidencia algo que Richard Gelfond, su director ejecutivo, entendió antes que muchos: en una época de consumo fragmentado y plataformas dominantes, la experiencia cinematográfica todavía puede venderse como un producto de alto valor. No es nostalgia, es negocio.

Según informó El País, el desempeño reciente de IMAX confirma que el formato se ha consolidado como un sello aspiracional para grandes producciones y para una parte del público dispuesta a pagar más por una experiencia distinta. La estrategia de Gelfond ha consistido en posicionar a la empresa no solo como un proveedor de tecnología, sino como un aliado indispensable para directores que quieren maximizar el impacto visual y sonoro de sus películas. Nolan ha sido uno de sus socios más importantes en esa apuesta, y el estreno de La odisea ha funcionado como un recordatorio de cuánto puede valer esa relación en caja y en prestigio.

El caso importa porque dice mucho del presente de Hollywood: las salas tradicionales ya no compiten solo con el streaming, sino con la percepción de que ir al cine debe justificar el gasto, el desplazamiento y el tiempo. Ahí es donde IMAX ha encontrado su nicho, vendiendo exclusividad en un mercado donde la abundancia de contenido ha devaluado la atención. Para el público, eso se traduce en entradas más caras y en una oferta cada vez más segmentada; para la industria, en la posibilidad de rescatar márgenes en una taquilla que sigue buscando fórmulas de recuperación después del golpe de la pandemia y del desgaste del modelo tradicional.

Gelfond ha logrado algo poco común en el sector: transformar una tecnología especializada en una máquina de rentabilidad. Su éxito no depende solo de proyectores más grandes o pantallas más envolventes, sino de haber entendido que el cine espectáculo necesita un relato comercial tan potente como sus imágenes. Y mientras directores como Nolan sigan apostando por ese formato, IMAX tendrá una ventaja difícil de replicar: convertir cada estreno en un evento y cada evento en ingresos superiores.

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