Rusia intensifica ataques a la red eléctrica ucraniana y deja tres muertos

Imagen: infobae mundo
Rusia volvió a golpear la red energética ucraniana con una ofensiva de drones que dejó al menos tres muertos y provocó apagones en ocho regiones, según autoridades de Kiev. Volodímir Zelenski llevará el reclamo de más apoyo a Bruselas, donde buscará blindar a Ucrania frente a nuevos ataques.
Rusia lanzó un nuevo ataque masivo con drones contra Ucrania que dejó al menos tres muertos y provocó cortes de energía en ocho regiones, en una ofensiva que volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura crítica del país en vísperas del invierno. La estatal Ukrenergo atribuyó las interrupciones a un bombardeo coordinado contra el sistema energético nacional, uno de los blancos recurrentes de Moscú desde el inicio de la guerra.
De acuerdo con las autoridades ucranianas, el golpe no solo impactó el suministro eléctrico en amplias zonas del territorio, sino que también elevó la presión sobre los equipos de emergencia, que trabajan para restablecer el servicio y evaluar daños en la red. El ataque se produjo mientras Kiev insiste en que este tipo de ofensivas buscan no solo daño militar, sino también erosionar la vida cotidiana de la población civil, forzar desplazamientos y desgastar la capacidad del Estado para sostener servicios básicos.
El episodio llega en un momento clave para la diplomacia ucraniana. El presidente Volodímir Zelenski hablará en Bruselas ante los líderes de la Unión Europea con un mensaje centrado en la necesidad de más respaldo político, financiero y defensivo para resistir la campaña aérea rusa. Su intervención buscará mantener alineado al bloque europeo en un momento en que la guerra se ha convertido en una prueba de resistencia prolongada, tanto para Ucrania como para sus aliados. En términos prácticos, lo que ocurra con la red energética ucraniana importa más allá del frente militar: cada apagón golpea hospitales, transporte, calefacción y la economía doméstica de millones de personas.
La secuencia confirma una lógica que ya se ha vuelto parte del conflicto: Moscú combina presión militar con ataques a objetivos civiles estratégicos para desgastar al país invadido, mientras Kiev intenta asegurar ayuda externa suficiente para sostener su defensa y reparar lo que se destruye. Si Europa responde con más asistencia, Ucrania gana margen para capear el invierno; si no, el costo social de la guerra volverá a sentirse con crudeza en hogares, ciudades y servicios esenciales.



