Estados Unidos

Santiago Peña se alinea con Trump y Milei y busca sintonía con la nueva derecha regional

Hace 6 horas

Santiago Peña aprovechó un cónclave en Miami para alinearse con la nueva agenda republicana en Estados Unidos y elogiar a Donald Trump y Javier Milei. El mandatario paraguayo defendió que América Latina y Washington comparten hoy una convergencia de intereses en seguridad e inversiones.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, salió en Miami a marcar una posición política que dice mucho más que un gesto diplomático: apostó públicamente por una sintonía con la administración republicana en Estados Unidos y celebró, al mismo tiempo, el giro ideológico que representa Javier Milei en la región. En un escenario organizado por el Adam Smith Center, Peña no se limitó a cortesías protocolares; buscó presentarse como un mandatario alineado con una etapa en la que Washington y América Latina, según su lectura, vuelven a encontrar intereses comunes en seguridad, comercio e inversión.

De acuerdo con lo difundido por Infobae Estados Unidos, Peña elogió de forma explícita tanto a Donald Trump como al presidente argentino Javier Milei, dos figuras que hoy condensan una narrativa de orden, mercado y confrontación con el progresismo regional. El líder paraguayo sostuvo que existe una convergencia real entre Estados Unidos y América Latina, visible en acuerdos vinculados a la seguridad y a la llegada de capitales. En otras palabras: intentó vender a Paraguay y a la región como socios útiles en un momento en que la Casa Blanca republicana prioriza fronteras, control migratorio, combate al crimen organizado y relaciones bilaterales más transaccionales.

Ese mensaje no es menor. En América Latina, donde los gobiernos suelen moverse entre pragmatismo y dependencia, Peña eligió ubicarse cerca del eje conservador hemisférico en un contexto en el que Trump vuelve a ordenar el debate político en Washington. El paraguayo parece entender que la conversación con la derecha estadounidense puede abrir puertas en materia de inversiones, cooperación en seguridad y respaldo político, especialmente para países que buscan diferenciarse de los bloques más críticos de Estados Unidos. Pero esa estrategia también tiene costos: profundiza la polarización ideológica en la región y puede dejar a Paraguay más expuesto a los vaivenes de una política exterior estadounidense cada vez más condicionada por intereses internos y no por una visión de largo plazo sobre América Latina.

La señal, en definitiva, es clara: Peña no fue a Miami solo a participar de un foro, sino a posicionarse en el mapa político de la nueva derecha continental. Para gobiernos como el suyo, la apuesta es que la cercanía con Washington y con líderes afines derive en más inversión, más seguridad y más peso diplomático. La pregunta es si esa afinidad se traducirá en beneficios concretos para los ciudadanos o si quedará, como tantas veces en la región, en una foto de alto perfil y resultados limitados.

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