Perú endurece la supervisión: un grupo financiero no podrá tener reglas de riesgo distintas desde 2027

Imagen: infobae
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP de Perú puso fecha al cambio: desde 2027, las empresas de un mismo grupo financiero deberán manejar una sola política de riesgos. La medida busca cerrar vacíos de supervisión en bancos, aseguradoras y fondos de pensiones.
Perú está a las puertas de un cambio de fondo en la forma en que se vigilan sus conglomerados financieros. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) estableció que, desde 2027, las empresas que integren un mismo grupo financiero ya no podrán operar con reglas distintas de gestión de riesgos, una decisión que obliga a bancos, aseguradoras, administradoras de fondos de pensiones y otras entidades vinculadas a un mismo holding a unificar criterios internos y elevar sus estándares corporativos. La medida no es menor: en la práctica, cambia la lógica con la que se ha venido administrando el riesgo dentro de estructuras empresariales complejas, donde cada brazo del grupo podía manejar sus propios protocolos.
De acuerdo con lo informado por infobae, la nueva disposición apunta a que estas compañías ajusten sus políticas internas para alinearlas con exigencias comunes de supervisión y gobierno corporativo. El objetivo es evitar que dentro de un mismo conglomerado convivan niveles dispares de control, algo que en escenarios de tensión financiera puede convertirse en una grieta peligrosa. En el sector ya se anticipa que el proceso exigirá inversiones en sistemas, auditorías, actualización de manuales de cumplimiento y una revisión profunda de cómo se toman decisiones sobre exposición crediticia, liquidez, solvencia y prevención de conflictos de interés. Para entidades de gran tamaño, esto implicará no solo un cambio regulatorio, sino también una reingeniería interna que tocará áreas sensibles como cumplimiento, directorios y comités de riesgo.
El trasfondo de esta medida está en una lección que los reguladores de la región conocen bien: cuando un grupo financiero opera como una red interconectada, el problema de una de sus piezas puede propagarse con rapidez al resto. Por eso, la unificación de reglas no debe leerse como un simple ajuste técnico, sino como una respuesta preventiva a los riesgos sistémicos que nacen en estructuras corporativas cada vez más sofisticadas. En Perú, donde el sistema financiero combina banca, seguros y pensiones bajo grupos con fuerte presencia regional, la decisión de la SBS busca blindar la estabilidad del mercado y, al mismo tiempo, darle más herramientas al Estado para detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en crisis. Para los usuarios comunes, esto podría traducirse en instituciones más controladas y menos expuestas a fallas internas que luego terminan afectando créditos, ahorros o pensiones.
La entrada en vigor en 2027 también deja ver que el regulador entiende el tamaño del desafío: no se trata de imponer una transición instantánea, sino de dar margen para que los grupos financieros se adapten sin desordenar sus operaciones. Pero el mensaje de fondo es inequívoco: en adelante, la supervisión será más exigente y menos tolerante con las diferencias internas que antes podían pasar desapercibidas. En una región donde los rescates bancarios y los desbalances corporativos suelen terminar pagando factura a los ciudadanos, Perú está moviendo la ficha de la prevención antes de que aparezca la crisis.



