Líder de la red 764 se declara culpable por abuso sexual infantil global

Imagen: infobae estados unidos
Prasan Nepal, conocido como “Trippy”, se declaró culpable ante la justicia federal de integrar la red extremista 764, acusada de explotar a menores en aplicaciones cifradas. El caso, investigado por el FBI y el Departamento de Justicia, podría costarle hasta 30 años de prisión.
Prasan Nepal, identificado por las autoridades como uno de los líderes de la red extremista 764 y conocido en internet como “Trippy”, se declaró culpable ante la justicia federal de conspiración para el abuso sexual infantil a escala global. El caso, que surgió tras una investigación conjunta del FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, expone de nuevo cómo grupos criminales han usado plataformas cifradas para acercarse a menores, manipularlos y someterlos a explotación.
De acuerdo con la información divulgada por las autoridades y retomada por infobae Estados Unidos, Nepal aceptó su responsabilidad penal en un proceso que lo deja expuesto a una condena de hasta 30 años de prisión. La red 764 ha sido señalada por operar con una lógica de adoctrinamiento y violencia digital, aprovechando el anonimato de las apps encriptadas para reclutar víctimas, intercambiar contenido ilegal y coordinar conductas abusivas sin dejar rastros fáciles de seguir.
Este caso importa porque confirma una tendencia que inquieta a padres, escuelas y cuerpos de seguridad: el abuso infantil ya no depende solo del contacto físico, sino también de comunidades cerradas que se alimentan de la tecnología para operar bajo el radar. El proceso contra Nepal se inscribe en una ofensiva más amplia de las autoridades estadounidenses contra redes extremistas que cruzan fronteras, se adaptan rápido a nuevas herramientas digitales y convierten el cifrado en un escudo para delinquir. Para las familias, el mensaje es incómodo pero urgente: la vigilancia sobre lo que ocurre en chats, foros y aplicaciones privadas dejó de ser una precaución opcional y pasó a ser una necesidad de protección básica.
La declaración de culpabilidad de Nepal también deja una señal política y judicial clara: Washington quiere mostrar que la persecución de estas redes no se limita a identificar usuarios aislados, sino a desmantelar estructuras que organizan el abuso como sistema. En un escenario donde la explotación infantil se mezcla con radicalización, violencia simbólica y comunidades online cada vez más cerradas, el desafío para las autoridades será sostener la investigación técnica y la cooperación internacional antes de que estos grupos sigan mutando en silencio.


