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Ataques a petroleros en el Mar Negro elevan la tensión entre Rusia y Ucrania

Hace 2 horas

Un petrolero con bandera de Liberia fue atacado frente a Sochi en una nueva escalada marítima entre Rusia y Ucrania. En paralelo, dos cargueros fueron alcanzados cerca de Bulgaria y Moscú aseguró haber repelido más de 600 drones durante la madrugada.

La guerra entre Rusia y Ucrania sumó este sábado un capítulo especialmente inquietante en el Mar Negro: un buque petrolero con bandera de Liberia fue atacado por drones ucranianos frente a las costas de Sochi, mientras otros dos cargueros resultaron alcanzados en aguas de Bulgaria, en incidentes que vuelven a poner bajo presión una ruta comercial estratégica para Europa y para el mercado energético global.

Según informó clarín colombia, uno de los barcos impactados en el área búlgara terminó hundido y la tripulación figura como desaparecida, un dato que eleva la gravedad del episodio y abre un nuevo frente de preocupación humanitaria y marítima. Al mismo tiempo, el alcalde de Moscú denunció que Ucrania lanzó más de 600 drones durante la madrugada, una cifra que da cuenta del volumen del ataque y del nivel de intensidad que sigue alcanzando la guerra más de dos años después de su inicio. Por ahora, no hay un balance independiente que confirme cada una de esas cifras, pero el cruce de acusaciones muestra una escalada que ya no se limita al frente terrestre.

Lo que ocurre importa mucho más allá del intercambio de fuego. El Mar Negro es una arteria comercial clave por donde circulan combustibles, granos y mercancías sensibles para economías europeas y para países dependientes de esas cadenas de suministro. Que los ataques se acerquen o alcancen buques mercantes en zonas próximas a la costa europea aumenta el riesgo de interrupciones, encarece seguros, tensiona la navegación y empuja a los gobiernos de la región a reforzar vigilancia y protocolos de seguridad. Para Ucrania, golpear infraestructura marítima rusa o vinculada a su logística puede formar parte de una estrategia de desgaste; para Moscú, denunciar una ofensiva masiva sirve para insistir en que enfrenta una campaña sostenida de presión aérea y naval.

El problema es que cada episodio de este tipo reduce el margen para cualquier desescalada. Si el conflicto ya estaba poniendo a prueba la defensa antiaérea, ahora también compromete corredores marítimos en un área donde conviven intereses militares, energéticos y comerciales. Y para la población civil, tanto en Rusia y Ucrania como en los países ribereños del Mar Negro, el mensaje es claro: la guerra sigue ampliando su radio de impacto y cualquier barco puede quedar atrapado en una confrontación que ya no respeta fronteras geográficas ni económicas.

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