Colombia

Puerta y la lección que cambió su camino: de jugar solo a entender el equipo

Hace 4 horas

Gustavo Puerta no llegó a Bogotá como una promesa pulida, sino como un juvenil con talento y varios hábitos por corregir. Hernán Pacheco, su primer técnico en la capital, contó cómo ese proceso de ajuste fue clave para moldear al hoy futbolista de Selección Colombia.

Gustavo Puerta aterrizó en Bogotá con 17 años, cargando el talento que lo había hecho destacar en Victoria, Valle, pero también con defectos propios de un futbolista en formación. Hernán Pacheco, su primer entrenador en Bogotá F.C., reveló a infobae colombia que al principio el volante tendía a resolver solo las jugadas, una señal de desorden competitivo que en el alto rendimiento suele costar caro. Lo que hoy se ve como un mediocampista más maduro y funcional para el juego colectivo pasó primero por una etapa de corrección, disciplina y lectura táctica.

Según relató Pacheco, el trabajo inicial no consistió únicamente en pulirle la técnica, sino en cambiarle la manera de entender el fútbol. El reto era hacerle ver que en Bogotá y, más adelante, en un contexto profesional y de selección, el balón no se administra desde el lucimiento individual sino desde la ventaja colectiva. En otras palabras: había que enseñarle a soltarla a tiempo, a confiar en sus compañeros y a identificar cuándo acelerar una jugada y cuándo pausarla. Ese tipo de ajuste, que muchas veces pasa desapercibido para el público, es justamente el que separa a un juvenil prometedor de un futbolista capaz de sostenerse en escenarios de exigencia real.

El caso de Puerta también dice mucho sobre el camino que recorren decenas de talentos colombianos cuando salen de sus regiones hacia las grandes ciudades. Llegar a Bogotá implica competir con más presión, más filtros y menos margen de error. En ese entorno, un jugador no solo debe demostrar condiciones físicas o técnicas, sino adaptarse a una cultura futbolística más rígida, más táctica y menos tolerante con las improvisaciones. Por eso el testimonio de Pacheco tiene valor: muestra que detrás de un nombre que hoy se asocia con la Selección Colombia hay una etapa silenciosa de formación, donde el aprendizaje no fue espectacular sino metódico. Y ese detalle importa, porque en el fútbol colombiano abundan los prospectos, pero no siempre los procesos que los convierten en jugadores completos.

La historia de Puerta es, en el fondo, la historia de cómo se construye un profesional desde la corrección temprana. No alcanza con tener condiciones; también hay que saber convivir con la crítica, con la exigencia táctica y con la idea de que el fútbol moderno premia menos al que dribla por instinto y más al que entiende cuándo conviene jugar para el equipo. Si hoy Puerta aparece en la órbita de la Selección Colombia, su recorrido recuerda algo elemental pero decisivo: muchos talentos no se pierden por falta de capacidad, sino por no encontrar a tiempo entrenadores que sepan ordenarles el camino.

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