Colombia

Clínica sellada en Cartagena tras parto en la entrada y choque por fallas de habilitación

Hace 3 horas

La Clínica Crecer de Cartagena quedó con sus servicios sellados tras el parto de una mujer en la puerta del centro médico y la detección de fallas de habilitación por parte del DADIS. El caso ya desató choque entre la clínica y el alcalde Dumek Turbay sobre lo ocurrido minutos antes y después del nacimiento.

La Clínica Crecer de Cartagena quedó en el centro de un escándalo sanitario y administrativo después de que una mujer diera a luz en la puerta del centro médico y el DADIS encontrara fallas en sus condiciones de habilitación. La medida, que dejó sellados los servicios del establecimiento, abrió un nuevo frente de tensión entre la institución y la Alcaldía de Cartagena, en medio de una discusión que ya no solo gira en torno a lo ocurrido con la madre y el bebé, sino sobre la capacidad real del sistema para responder a una urgencia obstétrica.

De acuerdo con la información divulgada por El Tiempo (Colombia), la clínica sostiene que la madre y el recién nacido fueron atendidos pocos minutos después del parto, una versión que busca matizar la gravedad del episodio y demostrar que sí hubo reacción asistencial. Sin embargo, el alcalde Dumek Turbay rechazó esa explicación y pidió esclarecer con rigor los hechos, dejando claro que para la administración distrital no basta con alegar una atención posterior si antes se produjo un nacimiento fuera de las instalaciones y, además, en un contexto de presuntas fallas de habilitación que comprometen la operación del centro médico.

El caso importa más allá del incidente puntual porque expone una falla que golpea de frente la confianza en la red privada de salud: si una mujer termina pariendo en la entrada de una clínica, la discusión no es solo sobre protocolos, sino sobre acceso efectivo, triage, oportunidad y capacidad de respuesta en una ciudad donde muchas familias dependen de que una urgencia sea atendida sin dilaciones. La actuación del DADIS sugiere que no se trata de un hecho aislado o meramente desafortunado, sino de un problema regulatorio que obliga a revisar si los servicios habilitados cumplían realmente con los estándares exigidos. En un sistema donde la atención materna sigue siendo un indicador sensible de calidad, cualquier duda sobre la respuesta institucional tiene consecuencias políticas, sanitarias y judiciales.

Ahora el centro de la controversia está en la trazabilidad de lo ocurrido: a qué hora llegó la paciente, quién la recibió, qué decisión tomó el personal de turno y si la clínica contaba o no con las condiciones para operar sin exponer a la madre y al recién nacido. Más allá del intercambio de versiones, lo que queda en evidencia es una alerta que Cartagena no debería normalizar: cuando una mujer da a luz en la puerta de una clínica, el problema ya no es solo médico, es de control, vigilancia y responsabilidad pública.

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