Senado consigue 45.000 millones para tapar su déficit y evitar un freno legislativo
Imagen: El Tiempo - Política
El Senado logró cerrar con Hacienda una adición presupuestal de 45.000 millones de pesos para tapar su déficit operativo y evitar que se afecte el funcionamiento legislativo. La decisión llega tras una negociación que expone las tensiones fiscales del Estado y la fragilidad financiera del Congreso.
El Senado consiguió una adición presupuestal de 45.000 millones de pesos para cubrir su déficit operativo y asegurar la continuidad de su trabajo legislativo, tras una negociación con el Ministerio de Hacienda. La confirmación fue hecha por el presidente de la corporación, Honorio Henríquez, en un acuerdo que evita un mayor deterioro en el funcionamiento interno de la cámara alta.
La decisión representa un alivio inmediato para una institución que venía advirtiendo problemas de caja para sostener su operación básica, desde gastos administrativos hasta el soporte logístico de las sesiones y comisiones. Aunque la cifra no resuelve por completo las presiones financieras del Congreso, sí despeja, por ahora, el riesgo de parálisis o de recortes que pudieran afectar la agenda legislativa en un momento en que el país sigue dependiendo de esas discusiones para destrabar reformas y controlar al Ejecutivo.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el Congreso también sufre los efectos del ajuste fiscal y de la estrechez presupuestal del Estado. En un país donde la discusión pública suele concentrarse en el gasto social o en los recursos para inversión, el déficit operativo del Senado revela que incluso las ramas del poder público están compitiendo por una torta más pequeña. Y eso importa porque, más allá del costo político que pueda generar la asignación de recursos, la función legislativa no es un asunto ornamental: si el Congreso no opera con normalidad, se resienten el control político, el trámite de leyes y la capacidad institucional de responder a las tensiones del país.
El acuerdo con Hacienda también deja una lectura política. No es menor que la plata haya llegado después de una negociación, porque muestra que el presupuesto del Congreso no está blindado frente a la negociación con el Gobierno de turno. En adelante, el reto será ver si esta adición corrige solo una urgencia inmediata o si obliga a una discusión más de fondo sobre la financiación del Legislativo, su eficiencia y la forma en que el Estado prioriza el gasto en tiempos de restricción fiscal.




