Senado salva al ministro de Defensa tras polémico bombardeo en Guaviare
Imagen: El Tiempo - Política
El Senado cerró la puerta a la moción de censura contra el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, tras el polémico bombardeo en Guaviare donde murieron tres menores. El resultado lo deja fortalecido políticamente, en medio de preguntas sobre el uso de la fuerza y la responsabilidad del Gobierno.
El Senado enterró este martes la moción de censura contra el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, en una votación que termina por blindarlo políticamente después del bombardeo en Guaviare en el que murieron tres menores de edad. La decisión no solo le evita una salida prematura del cargo, sino que también le da oxígeno al Gobierno en uno de los debates más sensibles de los últimos meses: cómo están operando las Fuerzas Militares en medio de la ofensiva contra los grupos armados y qué límites está dispuesto a cruzar el Estado en nombre de la seguridad.
La sesión dejó claro que la mayoría de bancadas optó por no prosperar con el castigo político al jefe de la cartera de Defensa, pese a la presión de sectores que pedían su renuncia por la gravedad del caso. El episodio del Guaviare se convirtió en el centro de la discusión porque tocó una fibra especialmente delicada: la muerte de menores en un operativo militar. Para los promotores de la censura, el ministro debía responder políticamente por la cadena de mando y por las decisiones que permitieron la acción. Para sus defensores, en cambio, no había elementos suficientes para atribuirle responsabilidad directa en un hecho que también está bajo escrutinio judicial y disciplinario.
El desenlace tiene una lectura más amplia que la coyuntura inmediata. En Colombia, las mociones de censura suelen medir no solo la gestión de un ministro, sino la temperatura de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Que el Senado la haya hundido revela que, al menos por ahora, el Gobierno conserva capacidad de maniobra para contener una crisis que pudo volverse explosiva. Además, el resultado llega apenas una semana después de que el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, también superara una moción de censura, lo que sugiere que el Congreso no está dispuesto a convertir este mecanismo en una vía expedita para tumbar funcionarios, incluso en medio de escándalos que conmueven a la opinión pública.
Pero la votación no borra el problema de fondo. El caso de Guaviare seguirá alimentando el debate sobre inteligencia militar, reglas de enfrentamiento y protección de menores en zonas de conflicto, un tema que golpea de frente la credibilidad del Estado. Para el Gobierno, el reto ahora no es solo resistir políticamente, sino demostrar que puede corregir, explicar y responder con transparencia. Porque cuando mueren niños en un operativo, la discusión deja de ser únicamente institucional: se convierte en una prueba moral para todo el poder público.



