Forero denuncia nuevos contratos en San Juan de Dios y crece la presión sobre el Gobierno
Imagen: El Tiempo - Política
El senador Andrés Forero advirtió que en el Hospital San Juan de Dios siguieron firmándose contratos después del cambio de gobierno, una señal que reaviva las dudas sobre el manejo del complejo. La denuncia se suma a los hallazgos del llamado ‘Libro de la Verdad’, que registró millonarios gastos de nómina pese a la falta de atención al público.
La denuncia del senador Andrés Forero sobre la continuidad de contratos en el Hospital San Juan de Dios después del cambio de gobierno vuelve a poner bajo la lupa uno de los símbolos más sensibles del deterioro institucional en Bogotá. El congresista alertó que, pese a la promesa de recuperación del complejo hospitalario, allí se habrían seguido moviendo vínculos contractuales que merecen explicación inmediata por parte de la ministra Vesga y de las entidades responsables del proceso. En un escenario donde cada peso público debería estar orientado a rescatar servicios, la sospecha de que persisten prácticas administrativas opacas agrava la crisis de confianza alrededor del proyecto.
La denuncia no llega en el vacío. Se apoya en los hallazgos del llamado ‘Libro de la Verdad’, un informe que ya había dejado en evidencia millonarios gastos de nómina en un complejo que, según esas mismas revelaciones, no estaba prestando atención al público. Esa combinación es políticamente explosiva: por un lado, hay recursos que salen de las arcas públicas sin traducirse en servicios visibles para los ciudadanos; por el otro, se amplía la percepción de que San Juan de Dios sigue siendo administrado más como un botín burocrático que como una apuesta seria por recuperar capacidad hospitalaria. El señalamiento del senador apunta justamente a esa incoherencia entre el discurso oficial de rescate y la realidad administrativa que se estaría documentando desde hace meses.
Lo que está en juego va más allá de un debate entre Gobierno y oposición. El caso San Juan de Dios resume un problema estructural del Estado colombiano: proyectos de alto valor simbólico terminan atrapados entre la inercia burocrática, la falta de controles efectivos y la tentación de mantener gastos que no se traducen en resultados para la ciudadanía. Si las firmas contractuales continuaron tras el relevo de gobierno, la discusión ya no es solo sobre legalidad formal, sino sobre responsabilidad política y fiscal en un complejo que, por décadas, ha concentrado promesas de revitalización sin una solución definitiva. Para los pacientes, el costo es evidente: mientras se discuten contratos y nóminas, el hospital sigue sin ofrecer la atención que una infraestructura de esa magnitud debería garantizar.
La presión ahora recae sobre la ministra Vesga y sobre las entidades que administran el proceso para explicar quién autorizó esos vínculos, con qué propósito y bajo qué respaldo presupuestal. En un país donde la desconfianza sobre la contratación pública es regla más que excepción, cada nuevo hallazgo en San Juan de Dios alimenta la idea de que la recuperación del hospital no puede medirse por anuncios ni por cifras aisladas, sino por resultados verificables para la gente. Y hoy, precisamente, esa es la gran deuda del caso.




