Forero usa el “libro de la verdad” para reivindicar su denuncia sobre San Juan de Dios
Imagen: El Tiempo - Política
Andrés Forero respaldó el corte de cuentas del gobierno de Abelardo De La Espriella y afirmó que allí quedó reflejada la denuncia que él hizo sobre el Hospital San Juan de Dios. El senador del Centro Democrático convirtió el llamado “libro de la verdad” en un nuevo frente de choque político por la crisis del sistema de salud.
El senador Andrés Forero salió a respaldar el llamado “libro de la verdad” presentado por el gobierno de Abelardo De La Espriella y aseguró que ese ejercicio de rendición de cuentas terminó confirmando lo que él había advertido sobre el Hospital San Juan de Dios. La afirmación reaviva una pelea política de fondo: no se trata solo de un balance administrativo, sino de una disputa por el relato sobre la crisis del sistema de salud y sobre quién ha venido diciendo la verdad sobre el deterioro institucional.
De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, el congresista del Centro Democrático dijo que en ese corte de cuentas quedó recogido lo que él ya había denunciado sobre el hospital, uno de los casos más sensibles dentro del debate sanitario por su carga histórica y por lo que simboliza para Bogotá y para el país. Forero aprovechó la ocasión para presentarse como un denunciante que había anticipado fallas, irregularidades o abandonos que ahora —según su lectura— quedaron reconocidos en el documento divulgado por el Ejecutivo. El gesto no es menor: en política, cuando una denuncia aislada logra entrar en una narrativa oficial, el denunciante gana legitimidad y el gobierno, al menos parcialmente, admite que el problema no era inventado.
El trasfondo de esta discusión es más amplio que una sola institución. El sector salud en Colombia lleva años en una tensión permanente entre la promesa de reforma, la presión fiscal, la intermediación de actores privados y la percepción ciudadana de un servicio cada vez más difícil de acceder. Por eso cualquier documento oficial que recoja fallas del sistema termina funcionando como munición política: para el gobierno, puede ser una forma de justificar cambios; para la oposición, una prueba de que el colapso se venía denunciando desde antes. En ese pulso, el Hospital San Juan de Dios opera como símbolo de una deuda histórica del Estado con la salud pública, y también como recordatorio de que las crisis no nacen de un día para otro, sino de años de decisiones postergadas.
Más allá de la pelea entre bancadas, el episodio deja una señal importante para la opinión pública: la discusión sobre salud ya no se mueve únicamente en el terreno técnico, sino en el de la credibilidad política. Si el gobierno decide mostrar balances, reconocer fallas y ordenar responsabilidades, tendrá que hacerlo con cifras verificables y con resultados concretos, porque la ciudadanía no vive de diagnósticos sino de citas, medicamentos y atención oportuna. Y si la oposición logra demostrar que anticipó el deterioro, la presión sobre la reforma y sobre la gestión del sistema será todavía mayor en los próximos meses.



