Villalba impulsa reforma al FUTIC para gastar menos en burocracia y más en conectividad
Imagen: El Tiempo - Política
La senadora María Lucía Villalba radicó una iniciativa para reformar el Fondo Único de TIC y apretar el control sobre sus recursos. El proyecto pone el foco en reducir la brecha digital en Colombia y en obligar al fondo a gastar menos en burocracia y más en conectividad.
La senadora María Lucía Villalba, del Nuevo Liberalismo, puso sobre la mesa una reforma al Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (FUTIC) con una apuesta clara: que el dinero destinado al sector llegue con mayor eficacia a cerrar la brecha digital y no se diluya en gastos administrativos. La iniciativa busca reordenar el uso de esos recursos y fijar un tope de 5 % para la operación burocrática del fondo, un mensaje político que apunta tanto a la eficiencia del Estado como a la urgencia de ampliar la conectividad en un país todavía profundamente desigual en acceso a internet.
Según informó El Tiempo - Política, el proyecto de ley presentado por la congresista pretende optimizar la forma en que el FUTIC administra sus recursos, una discusión que no es menor si se tiene en cuenta que este fondo ha sido clave para financiar programas de conectividad, acceso a infraestructura digital y apropiación tecnológica. La propuesta del Nuevo Liberalismo no solo plantea límites al gasto administrativo, sino también una revisión del destino de los recursos para que el fondo cumpla de manera más directa su misión de interés público. En otras palabras: menos tramitología y más inversión efectiva en cerrar las brechas entre centros urbanos y regiones apartadas.
El debate de fondo es político y social. En Colombia, la brecha digital sigue marcando diferencias en educación, empleo, acceso a servicios públicos y oportunidades económicas. Para un estudiante en una zona rural sin conectividad estable, o para un pequeño comerciante que depende de internet para vender, la discusión sobre el FUTIC no es técnica ni abstracta: define posibilidades concretas de inclusión. Por eso la iniciativa de Villalba debe leerse también como una señal de presión sobre el Gobierno y el Congreso para que el discurso sobre transformación digital se traduzca en resultados verificables. Si el Estado quiere hablar de modernización, primero tiene que demostrar que sabe gastar bien.
La propuesta del Nuevo Liberalismo llega además en un momento en el que el país necesita blindar cada peso destinado a infraestructura digital. No basta con aumentar presupuestos si no existe control sobre la ejecución, la eficiencia y el impacto real de los programas. En ese sentido, el proyecto abre una discusión que seguramente incomodará a más de uno dentro del sector: quién administra los recursos, cuánto cuesta administrarlos y, sobre todo, cuánto de ese dinero termina cambiando la vida de la gente. Ahí está el verdadero examen del FUTIC: no en su volumen presupuestal, sino en su capacidad de convertir recursos públicos en conectividad real para los colombianos.




