Colombia

Sequía e importaciones hunden a los ganaderos del Atlántico y desploman la leche

Hace 42 minutos

La sequía y el alza de las importaciones están golpeando al sector lechero del Atlántico, donde la producción ya muestra un desplome. Los pequeños ganaderos, que son la gran mayoría, cargan con el mayor peso de la crisis.

La ganadería lechera del Atlántico atraviesa una de sus jornadas más difíciles: la falta de lluvias está secando los pastos, encareciendo el acceso al agua y al alimento para el ganado, mientras las importaciones récord presionan todavía más a un sector ya debilitado. El resultado es visible en el ordeño diario: la producción de leche cayó y el golpe se siente con especial fuerza entre los pequeños productores, que representan cerca del 85% del total y operan con márgenes cada vez más estrechos.

De acuerdo con la información divulgada por Infobae Colombia, el problema no es solo climático, sino también estructural. La reducción de las precipitaciones ha deteriorado la oferta forrajera, obligando a muchos ganaderos a comprar suplementos más caros o a reducir sus hatos para sobrevivir. En un departamento donde buena parte de la cadena depende de fincas familiares y unidades de producción de baja escala, cualquier semana sin agua suficiente se traduce en menos leche, mayores costos y menos capacidad para sostener el negocio. Si a eso se suma la entrada de leche e insumos importados, el productor local queda atrapado entre la naturaleza y un mercado que no le da respiro.

Lo que ocurre en el Atlántico refleja una tensión más amplia en el campo colombiano: la vulnerabilidad de una producción primaria que sigue dependiendo del clima y de una infraestructura limitada para enfrentar sequías prolongadas. Esta combinación no solo afecta a los ganaderos; también termina impactando a transportadores, acopiadores, pequeñas pasteurizadoras y, finalmente, a los consumidores, que suelen pagar las consecuencias cuando cae la oferta o suben los costos. El caso muestra que la discusión sobre seguridad alimentaria en Colombia no puede seguir separada de la crisis hídrica ni de la competencia externa: si los pequeños productores desaparecen, el país no solo pierde leche, pierde tejido rural y capacidad de producir alimentos cerca de donde se consumen.

En ese contexto, la pregunta de fondo es cuánto tiempo más podrán resistir los ganaderos del Atlántico sin medidas de alivio más concretas. Mientras la sequía aprieta y el mercado internacional sigue entrando con fuerza, la crisis amenaza con dejar una huella más profunda que una caída temporal en la producción: puede acelerar el abandono del campo y consolidar una brecha cada vez mayor entre los productores grandes, con más capacidad de aguante, y los pequeños, que hoy están en la primera línea del desastre.

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