Colombia

Mil frailejones para defender el agua en Los Nevados

Hace 3 días

En el Parque Nacional Natural Los Nevados fueron sembrados 1.000 frailejones en una jornada ambiental que coincidió con el Día Mundial del Medio Ambiente. La actividad, desarrollada entre Murillo y San Sebastián de Mariquita, pone el foco sobre un ecosistema clave para el agua en Colombia.

La siembra de 1.000 frailejones en el Parque Nacional Natural Los Nevados, en jurisdicción de Murillo, Tolima, se convirtió en el acto más visible de una jornada ambiental que coincidió con la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente. La iniciativa no es menor: en una región donde el páramo funciona como una fábrica natural de agua, cada planta recuperada representa una apuesta directa por la supervivencia de uno de los ecosistemas más frágiles y estratégicos del país, según informó El Tiempo (Colombia).

Las actividades se desarrollaron entre Murillo y San Sebastián de Mariquita, dos municipios tolimenses que, aunque tienen realidades distintas, comparten la presión de preservar un territorio que abastece cuencas, regula el clima local y sostiene buena parte de la vida rural y urbana del centro del país. En el caso de los frailejones, su papel va mucho más allá de lo simbólico: estas plantas capturan humedad, ayudan a retener agua en los suelos de alta montaña y son una pieza decisiva en la estabilidad de los páramos andinos. Por eso, una jornada de reforestación con esta especie no solo busca recuperar cobertura vegetal, sino frenar el deterioro acumulado por décadas de intervención humana.

El valor de esta siembra también está en el momento en que ocurre. Colombia llega a cada conmemoración ambiental con una tensión evidente entre el discurso de protección y la realidad de ecosistemas cada vez más presionados por la expansión agrícola, la deforestación, las quemas y el cambio climático. Los Nevados, en particular, es un termómetro de esa crisis: lo que allí se degrade termina sintiéndose aguas abajo, en acueductos, ríos, actividades productivas y comunidades que dependen del ciclo hídrico. Por eso la jornada en Tolima no debe leerse como una actividad aislada, sino como un recordatorio de que la restauración ambiental exige continuidad, seguimiento y participación local, no solo eventos de un día.

En un país donde el agua se ha vuelto un asunto de seguridad territorial, la recuperación de frailejones en Los Nevados tiene una lectura que trasciende lo ecológico. También habla de gobernanza, de educación ambiental y de la necesidad de que los municipios de montaña sean aliados permanentes de la conservación. Lo que ocurrió en Murillo y San Sebastián de Mariquita deja una señal clara: proteger el páramo no es un gesto decorativo para una fecha especial, sino una decisión práctica sobre el futuro del abastecimiento de agua y la resiliencia climática en Colombia.

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