Mundo

Simancas niega parálisis en el Congreso y acusa a la derecha de fabricar desgaste

Hace 1 hora
Simancas niega parálisis en el Congreso y acusa a la derecha de fabricar desgaste

Imagen: infobae

Rafael Simancas rechazó que el Parlamento esté paralizado pese a la prórroga presupuestaria y defendió que el Gobierno mantiene la iniciativa legislativa. También acusó a la derecha y a parte de los medios de impulsar una ofensiva para forzar elecciones anticipadas.

Rafael Simancas ha salido al paso de la narrativa sobre una supuesta parálisis en el Congreso y ha defendido que, pese a la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno mantiene capacidad de acción y recorrido político. En un artículo publicado en la revista Temas, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales sostuvo que hablar de bloqueo legislativo es una exageración interesada de la oposición y llegó a presentar esa idea como una fantasía amplificada por la derecha política y mediática.

El dirigente socialista basó su argumento en dos ejes: por un lado, el volumen de normas aprobadas en esta legislatura; por otro, la validez constitucional de unas cuentas prorrogadas que, según defendió, no impiden el funcionamiento del Estado ni frenan necesariamente la actividad económica. Simancas aseguró que ya se han publicado cerca de 70 leyes en el Boletín Oficial del Estado en este mandato y afirmó que el Ejecutivo no está sin Presupuestos en sentido material, sino trabajando con una fórmula prevista por la propia arquitectura constitucional. Además, insistió en que las acusaciones de corrupción generalizada contra el Gobierno forman parte, a su juicio, de una estrategia para erosionar al presidente Pedro Sánchez y empujar a unas elecciones adelantadas.

Más allá del tono duro con el que respondió a la oposición, el planteamiento de Simancas refleja algo que va mucho más allá de una disputa semántica: la batalla por el relato político en una legislatura cada vez más condicionada por la aritmética parlamentaria, la fragilidad de las mayorías y la presión sobre la gobernabilidad. En España, la prórroga presupuestaria no es un fenómeno excepcional, pero sí es un síntoma de debilidad cuando se prolonga en el tiempo y cuando el Ejecutivo depende de alianzas muy ajustadas para sostener su agenda. Por eso la discusión importa: no solo mide la eficacia legislativa, también anticipa el clima con el que el Gobierno afrontará el resto del mandato y el margen real para sacar adelante nuevas medidas sociales, fiscales o institucionales.

Simancas, además, elevó el choque a una lectura de fondo: sostuvo que el objetivo de la derecha sería desestabilizar al Ejecutivo para abrir la puerta a un Gobierno de PP y Vox y, con ello, girar el rumbo político hacia posiciones conservadoras. Es una acusación políticamente útil para cerrar filas dentro del PSOE, pero también evidencia la tensión que domina la conversación pública en España, donde cada dato de gestión se interpreta ya como una pieza de campaña. En ese escenario, el debate sobre si hay o no parálisis legislativa no es solo un intercambio de reproches: es una disputa por definir si el Gobierno aún tiene capacidad de mandar o si ha entrado en la fase de resistencia antes de las próximas urnas.

Noticias relacionadas