Oyarzabal, Messi y Callens: la curiosa ruta que llevó al vasco hasta la final

Imagen: Elcomercio.pe
Mikel Oyarzabal llega a la final del Mundial con España tras una carrera marcada por una confesión que hoy cobra otra dimensión: siempre se declaró más de Messi que de Cristiano. Detrás de esa anécdota, hay un vínculo poco conocido con el peruano Alexander Callens y una historia futbolera que cruza continentes.
Mikel Oyarzabal no solo jugará la final del Mundial con España: también llegará a ese partido cargando una vieja declaración que hoy suena casi profética. Antes de convertirse en una de las piezas más fiables del ataque español, el delantero vasco admitió públicamente que se inclinaba por Lionel Messi antes que por Cristiano Ronaldo, una preferencia que durante años fue apenas una postura futbolera y que ahora adquiere una carga simbólica enorme porque el destino lo pondrá frente al argentino al que tantas veces admiró.
La historia tiene además un puente inesperado con el Perú. Según informó Elcomercio.pe, Oyarzabal compartió vestuario y también fue rival del defensor Alexander Callens en etapas anteriores de su carrera, una conexión que ayuda a entender el recorrido más amplio de ambos futbolistas en un mercado cada vez más globalizado. No se trata solo de una curiosidad de archivo: es la clase de coincidencia que muestra cómo trayectorias de ligas, selecciones y generaciones distintas terminan cruzándose en el momento más visible del fútbol mundial. En ese camino, Oyarzabal se consolidó como un delantero silencioso, de esos que no monopolizan titulares pero sostienen equipos con eficacia, lectura táctica y una notable capacidad para aparecer en partidos grandes.
Lo que vuelve singular esta final es que Oyarzabal llega a ella desde un lugar muy distinto al del aficionado que en su adolescencia decía soñar con jugar algún día al lado de Messi. Ahora, en lugar de imaginarlo desde la grada, se medirá con él en el escenario más exigente posible. Ese giro resume buena parte de la esencia del fútbol de élite: los ídolos dejan de ser referencias lejanas y se convierten en rivales directos, y las preferencias de juventud se transforman en una narrativa poderosa que conecta biografía, memoria y competencia. Para España, Oyarzabal representa la madurez de una generación que ha sabido competir sin estridencias; para Argentina, Messi vuelve a ser el centro de una final con el peso histórico de siempre.
Más allá del anecdotario, la escena dice mucho sobre el fútbol contemporáneo en América y Europa: jugadores formados en entornos distintos, conectados por rutas profesionales que pasan por clubes, selecciones y amistades inesperadas, terminan protagonizando partidos que trascienden el deporte. Y para el aficionado peruano hay un detalle adicional: ver el nombre de Alexander Callens en esta historia recuerda que el recorrido de un futbolista de la región también puede quedar ligado a los capítulos más grandes del fútbol mundial, incluso cuando no acapara los focos. A veces la gran historia no es solo quién levanta el trofeo, sino cómo llegaron hasta ahí aquellos que alguna vez soñaron con jugar junto a una leyenda y terminaron enfrentándola.



