Starmus celebra en Canarias una década de la Medalla Stephen Hawking

Imagen: El País
Starmus vuelve a Canarias con una edición marcada por los diez años de la Medalla Stephen Hawking y un nuevo reconocimiento para la antropóloga Christiana Figueres. El físico Brian Cox también será distinguido por su aporte a la curiosidad, la creatividad y el descubrimiento científico.
El festival Starmus regresa a Tenerife y La Palma con una edición que no solo celebra la ciencia, sino también la idea de que el conocimiento puede convertirse en un puente entre disciplinas, territorios y generaciones. En el centro de esta cita estará el décimo aniversario de la Medalla Stephen Hawking, un reconocimiento que se ha consolidado como una de las distinciones más visibles del festival y que este año volverá a poner el foco en figuras que han impulsado la divulgación y la reflexión científica a escala global. Entre ellas sobresale el físico Brian Cox, quien recibirá un homenaje por su aporte a la curiosidad, la creatividad y el descubrimiento, tres palabras que en el ecosistema de Starmus no son adorno: son una declaración de principios.
La otra novedad relevante es la incorporación de una nueva categoría de reconocimiento, que tendrá como primera galardonada a la antropóloga Christiana Figueres. Su presencia en la lista de distinguidos amplía el campo de acción del festival y confirma que Starmus quiere hablar no solo de estrellas, partículas o tecnología, sino también de las decisiones humanas que definen el futuro del planeta. Figueres, conocida internacionalmente por su papel en la diplomacia climática, representa precisamente esa intersección entre ciencia, política y acción colectiva que hoy resulta imposible ignorar. La decisión de incluirla como la primera homenajeada en esta nueva categoría envía una señal clara: el debate científico ya no puede separarse de la crisis climática, la sostenibilidad y las responsabilidades públicas.
Que Starmus vuelva a Canarias tiene además una lectura estratégica. El festival, creado para acercar la ciencia al gran público con un lenguaje accesible y una puesta en escena poco convencional, ha convertido a Tenerife y La Palma en una plataforma internacional para pensar el presente desde la exploración del universo y el diálogo entre saberes. En tiempos en que la desinformación compite con el rigor y el negacionismo climático sigue ganando espacio en algunos sectores, este tipo de encuentros importa más de lo que parece. No se trata solo de premios ni de celebridades académicas: se trata de crear referentes, de reforzar la divulgación y de recordar que la ciencia también necesita relato público para influir en la vida cotidiana. Para una audiencia que muchas veces ve la investigación como algo lejano, eventos como Starmus ayudan a traducir el conocimiento en conversación social y, en última instancia, en decisiones políticas y culturales.
La edición de este año confirma que el festival sigue ampliando su ambición. Al honrar a Brian Cox y abrir espacio para una figura como Christiana Figueres, Starmus está diciendo que el futuro exige tanto pensamiento científico como liderazgo ético. Y ese mensaje, desde Canarias, resuena mucho más allá del archipiélago.




