Taiwán endurece su mensaje y exhibe una cooperación militar cada vez más profunda con EE.UU.
Taiwán afirma que su cooperación militar con Estados Unidos es más profunda de lo que se ve y ocurre en todos los niveles, en medio de la presión creciente de China. El mensaje llega justo antes de los ejercicios Han Kuang, diseñados para medir si la isla está lista ante un escenario de invasión.
Taiwán elevó este lunes el tono de su mensaje estratégico al asegurar que su cooperación militar con Estados Unidos no solo continúa, sino que es “estrecha” y se desarrolla “en todos los niveles”, una afirmación que busca enviar dos señales al mismo tiempo: tranquilidad a sus aliados y advertencia a Pekín. El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, sostuvo que los intercambios con Washington son incluso más profundos de lo que el público imagina y agradeció el apoyo del Comando del Pacífico estadounidense en el fortalecimiento de la capacidad defensiva de la isla, en un momento en que la presión militar china sigue marcando la agenda de seguridad en el estrecho.
Koo enmarcó esa relación dentro de una estrategia más amplia que, según explicó, ve a Taiwán como una pieza clave en la primera cadena de islas del Pacífico, ese cinturón geográfico que va de Japón a Borneo y que en la práctica funciona como línea de contención frente a la proyección militar de China. En sus declaraciones a la agencia CNA, el ministro remarcó además que la doctrina de seguridad de Estados Unidos en el Indopacífico descansa en la “defensa colectiva” y la “responsabilidad compartida”, por lo que cada país debería elevar su gasto militar y reforzar su autodefensa para construir una disuasión más creíble. En esa misma línea, advirtió que, si esa postura se consolida, el margen de cálculo para Xi Jinping ante una eventual acción contra la isla se volvería mucho más complejo.
El contexto importa, y mucho. Las palabras de Taipéi no llegan en el vacío, sino a dos días del inicio de la fase de ejercicios con fuego real de las maniobras Han Kuang, los simulacros anuales con los que Taiwán pone a prueba la preparación de sus fuerzas armadas frente a un posible intento de invasión. En paralelo, el jefe del Departamento de Planificación Estratégica del Ministerio de Defensa, Huang Wen-chi, dejó entrever que el entrenamiento militar taiwanés ha cambiado de forma visible en los últimos años, con una orientación más marcada hacia escenarios de combate real y con lecciones incorporadas a partir de la cooperación, aunque sin detallar públicamente ese intercambio. El mensaje de fondo es claro: la isla quiere demostrar que ya no depende solo de promesas políticas, sino de capacidades concretas para resistir una presión mucho mayor.
Detrás de esta fotografía hay una disputa de fondo que define la seguridad del Asia-Pacífico y que también debería preocupar a Washington: la relación entre Taiwán y Estados Unidos sigue siendo el principal punto de fricción con China, que considera a la isla parte inalienable de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para controlarla. Para la población taiwanesa, cada avance en su preparación militar es una mezcla de disuasión y vulnerabilidad: sirve para ganar tiempo, pero también confirma que la amenaza es real. Y para la región, el aumento del gasto en defensa y la coordinación con EE.UU. son la señal más clara de que el estrecho de Taiwán sigue siendo uno de los focos más delicados del tablero geopolítico global.


