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Taiwán recibe sus primeros F-16V de EE.UU. en plena tensión con China

Hace 6 horas

Taiwán recibió sus primeros F-16V fabricados en Estados Unidos en una entrega que refuerza su capacidad militar en medio de la presión de China. El envío llega una semana después del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping y confirma que la compra seguirá hasta fines de 2026.

Taiwán dio este viernes un paso clave en el fortalecimiento de su defensa aérea con la llegada de sus primeros aviones de combate F-16V procedentes de Estados Unidos, en una base militar de Chihhang, al este de la isla. La entrega no es un gesto menor: ocurre en un momento de tensión sostenida con China y apenas una semana después del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, una cita que no ha disipado las dudas sobre el equilibrio de poder en el estrecho de Taiwán.

De acuerdo con lo informado por infobae mundo, se trata del primer lote de una compra mayor que el Ministerio de Defensa taiwanés espera recibir de forma progresiva hasta finales de 2026. El propio ministro confirmó que el programa de entrega seguirá en marcha durante los próximos dos años, lo que sugiere que Taipéi apuesta por una modernización prolongada de su flota ante la creciente presión militar de Pekín. Los F-16V, una versión modernizada del cazabombardero estadounidense, incorporan mejoras en radar, aviónica y capacidad de respuesta, elementos que para Taiwán significan tiempo, alcance y mayor capacidad de disuasión.

La llegada de estas aeronaves importa más allá del simbolismo militar. Taiwán vive bajo una amenaza constante de demostraciones de fuerza, maniobras y vuelos de aproximación de China, que considera a la isla parte de su territorio y no ha renunciado al uso de la fuerza para lograr su control. En ese tablero, cada avión entregado por Washington tiene una lectura política y estratégica: Estados Unidos sigue siendo el principal respaldo externo de Taiwán, aunque sin romper la ambigüedad que ha caracterizado por décadas su postura frente a Pekín. Para la población taiwanesa, esto se traduce en una realidad concreta: más gasto en defensa, mayor vigilancia sobre el espacio aéreo y una sensación permanente de vulnerabilidad que condiciona la economía, la política y la vida cotidiana.

El momento elegido para la entrega también merece atención. Que el envío se produzca poco después de la reunión entre Trump y Xi Jinping revela que, pese a los canales diplomáticos, la competencia entre Washington y Pekín sigue intacta y con escenarios abiertos. Taiwán queda en el centro de esa disputa. La modernización de su fuerza aérea no garantiza por sí sola una ventaja decisiva frente a China, pero sí eleva el costo de cualquier intento de intimidación o presión militar. En un conflicto donde la percepción pesa tanto como la capacidad de fuego, la llegada de estos F-16V es una señal clara: Taipéi no está esperando sentado el desenlace de la rivalidad entre las dos grandes potencias; está preparándose para resistir.

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