Colombia

Pico y placa en Cartagena este lunes: así impactará la movilidad en la ciudad

Hace 2 horas

Cartagena arrancará este lunes 21 de septiembre con una nueva jornada de pico y placa, una medida que sigue variando según el tipo de vehículo y el último dígito de la placa. La restricción busca ordenar la movilidad en una ciudad donde el tráfico y la presión turística complican el flujo diario.

Cartagena aplica este lunes 21 de septiembre una nueva jornada de pico y placa, dentro de un esquema que cambia día a día y que obliga a los conductores a revisar con atención si su vehículo puede circular o no. La medida, que depende tanto del tipo de automóvil como del último número de la placa, sigue siendo una de las herramientas más visibles para intentar contener el caos vial en la ciudad y mejorar la movilidad en corredores donde la congestión ya es parte de la rutina.

Según informó Infobae Colombia, la restricción vehicular no es fija y varía de acuerdo con la programación establecida por las autoridades locales. Eso significa que no basta con saber el día de la semana: cada conductor debe verificar si su carro entra en el grupo restringido, porque la norma opera con una lógica rotativa que busca repartir el impacto entre los distintos vehículos particulares. En la práctica, esto obliga a estar pendiente antes de salir de casa, especialmente en una ciudad donde el transporte urbano convive con una alta demanda turística y un parque automotor que no deja de crecer.

Más allá de la incomodidad que genera para miles de conductores, el pico y placa en Cartagena refleja un problema de fondo que muchas ciudades colombianas comparten: la infraestructura vial no avanza al mismo ritmo que la cantidad de vehículos en circulación. Por eso la restricción termina siendo una válvula de control más que una solución definitiva. Su efecto real depende de que los ciudadanos la cumplan y de que la administración mantenga reglas claras, fáciles de consultar y coherentes con la dinámica de la ciudad. En una capital turística como Cartagena, donde el flujo de visitantes también presiona las vías, cualquier ajuste en movilidad tiene efectos directos sobre la vida diaria, los tiempos de viaje y hasta la actividad económica de barrios y zonas comerciales.

La medida de este lunes vuelve a poner sobre la mesa una discusión que no es nueva: cómo mover mejor una ciudad que recibe miles de desplazamientos cotidianos y al mismo tiempo depende de su atractivo turístico para sostener buena parte de su economía. Mientras no haya una apuesta más robusta por transporte público, control efectivo y planeación urbana, el pico y placa seguirá funcionando como un parche necesario, pero insuficiente, para una movilidad que ya opera al límite.

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