El petróleo retrocede bajo los 100 dólares en medio de la tensión entre EE.UU. e Irán
Imagen: infobae mundo
El petróleo retrocedió por debajo de los 100 dólares tras haber superado esa barrera en la jornada anterior, en una señal de que los mercados siguen reaccionando a la tensión entre Washington y Teherán. Wall Street, en paralelo, cerró mixto, reflejando una cautela que combina miedo geopolítico y búsqueda de refugio.
El petróleo corrigió este jueves y volvió a ubicarse por debajo de los 100 dólares por barril, después de haber cruzado esa marca en la sesión previa, en medio de una semana dominada por la escalada de tensiones entre Washington y Teherán. El movimiento no borró la nerviosidad del mercado energético, pero sí mostró que los operadores están alternando entre el miedo a una disrupción en la oferta global y la toma de ganancias después de la reacción inicial.
La referencia europea, que había reaccionado con fuerza al aumento del riesgo geopolítico, cedió terreno mientras Wall Street mostró un comportamiento mixto, con sectores que buscaron sostén y otros que reflejaron mayor prudencia. Esa combinación es reveladora: cuando sube la tensión en Medio Oriente, los mercados suelen leer de inmediato el riesgo sobre el petróleo, pero también el posible impacto sobre inflación, tasas de interés y crecimiento económico, una ecuación especialmente sensible para Estados Unidos y para economías importadoras como la colombiana.
La corrección del crudo llega en un momento en que cualquier señal desde la región tiene capacidad de mover precios en cuestión de horas. La sola posibilidad de una alteración en rutas estratégicas de transporte energético basta para empujar las cotizaciones, aunque luego el mercado intente recomponerse si no aparecen nuevos hechos concretos. Por eso, el retroceso bajo los 100 dólares no debe leerse como una desescalada del conflicto, sino como un ajuste técnico dentro de una incertidumbre mayor. En la práctica, cada dólar que sube o baja el barril termina filtrándose en costos logísticos, precios de combustibles y expectativas sobre la inflación global.
Para la ciudadanía, el dato importa más allá del parqué bursátil. En Estados Unidos, un petróleo caro alimenta la presión sobre el costo de vida y complica el margen de maniobra de la Reserva Federal. En Colombia, un alza persistente puede tener efectos mixtos: mejora los ingresos petroleros, pero también encarece importaciones, transporte y algunos bienes básicos. El mercado, por ahora, parece decir que la tensión sigue viva, pero que todavía no hay un choque suficiente para justificar una huida sostenida hacia precios más altos. Esa fragilidad es precisamente lo que mantiene a los inversionistas en alerta.

