Sismo en Colombia: piden prioridad para la salud mental mientras crece la ayuda solidaria
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Tras el sismo que sacudió a Colombia este 15 de agosto, la Defensoría del Pueblo puso el foco en una secuela menos visible: la salud mental de las víctimas. Mientras se organiza un concierto solidario encabezado por Karol G y Maluma, EE. UU. anunció US$11 millones en ayuda.
El terremoto que sacudió a Colombia este 15 de agosto dejó algo más que daños materiales y miedo inmediato: abrió una alerta sobre la salud mental de miles de personas que vivieron la emergencia. La defensora del Pueblo, Iris Marín, advirtió que la atención psicológica no puede quedar al final de la respuesta estatal, porque en tragedias como esta el impacto emocional suele extenderse mucho después de que cesan las réplicas y se apagan las cámaras.
En paralelo, la reacción solidaria empezó a movilizarse dentro y fuera del país. Según informó El Tiempo (Colombia), Karol G y Maluma encabezarán un concierto benéfico para apoyar a las comunidades afectadas, una señal de cómo la cultura popular se convierte en vehículo de recaudación y visibilidad en momentos de crisis. A esa respuesta se suma Estados Unidos, que anunció US$11 millones en ayuda, un aporte que refuerza la dimensión internacional de la emergencia y la necesidad de coordinar asistencia humanitaria, reconstrucción y atención psicosocial.
Lo que planteó la Defensoría no es un asunto menor ni simbólico. En desastres naturales, el trauma aparece en forma de insomnio, ansiedad, crisis de pánico, duelo y sensación de inseguridad persistente, especialmente entre niños, adultos mayores y familias que lo perdieron todo o quedaron desplazadas. Colombia ha enfrentado antes emergencias donde la atención se concentró en infraestructura, albergues y remoción de escombros, mientras el acompañamiento emocional quedó relegado. Por eso, el llamado de Iris Marín obliga a mirar la emergencia con una lógica más completa: no solo reconstruir casas o vías, sino también recuperar la estabilidad mental de comunidades enteras.
La ayuda internacional y el concierto solidario pueden aliviar necesidades urgentes, pero el verdadero desafío empieza después del impacto inicial. Si el Estado no integra psicología, trabajo social y seguimiento comunitario desde el primer momento, las consecuencias del sismo se prolongarán durante meses o incluso años. Para la gente de a pie, eso significa que la emergencia no termina cuando pasan los titulares: termina cuando las víctimas vuelven a sentirse seguras, escuchadas y acompañadas.


