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Trabajadores del IMSS marcharán el 22 de octubre por alza salarial insuficiente

Hace 1 hora
Trabajadores del IMSS marcharán el 22 de octubre por alza salarial insuficiente

Imagen: infobae

Trabajadores del IMSS anunciaron una marcha nacional para el 22 de octubre luego de rechazar el aumento salarial de 8% que comunicó Zoé Robledo. Además, exigen un alza de 10% y la destitución del líder sindical Rafael Olivos.

Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) anunciaron una marcha nacional para el 22 de octubre, en abierta protesta por el aumento salarial de 8% divulgado por el director general, Zoé Robledo, que consideran insuficiente frente al deterioro de sus ingresos y condiciones laborales. La inconformidad escaló y ahora el pliego también incluye la exigencia de un incremento de 10% y la destitución del dirigente sindical Rafael Olivos.

De acuerdo con la información difundida por Infobae, la movilización busca sumar a personal del sector Salud en distintas regiones del país, en un momento en que las cargas de trabajo y las quejas por falta de personal siguen presionando al sistema público. El rechazo no solo apunta al porcentaje del ajuste, sino a la manera en que se están tomando decisiones sobre los salarios y la representación sindical de los trabajadores, que acusan distancia entre la dirigencia y las necesidades reales de base.

El conflicto importa porque el IMSS es una de las instituciones más grandes y sensibles del país: cualquier paro, marcha o escalada de tensión repercute en consultas, trámites y atención a millones de derechohabientes. Además, el reclamo exhibe una vieja herida del sector salud en México: salarios que no siempre compensan la inflación, condiciones laborales exigentes y estructuras sindicales cuestionadas por una parte de los propios afiliados. Si la protesta gana fuerza, el gobierno federal no solo tendrá que responder sobre el alza salarial, sino también sobre la gobernabilidad interna de una institución clave para la salud pública.

La marcha del 22 de octubre será, en la práctica, una prueba de presión política y sindical. Si logra adhesión amplia, el mensaje será claro: para los trabajadores, el ajuste anunciado no resuelve el fondo del problema; para las autoridades, el desafío será evitar que el malestar laboral termine trasladándose al servicio que reciben los pacientes.

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