Israel alerta que Hamas aún se rearma y teme otro ataque desde Gaza
Imagen: infobae mundo
Israel lanzó una nueva advertencia tras el acuerdo impulsado por Estados Unidos: sostiene que Hamas no ha abandonado su capacidad de reorganización militar. Desde Jerusalén, la lectura es clara: una retirada prematura podría abrir la puerta a otro ciclo de violencia en Gaza.
Israel encendió las alarmas después del acuerdo anunciado por Estados Unidos y advirtió que Hamas continúa rearmándose y reconstruyendo parte de su estructura militar en Gaza. La señal más dura salió del entorno del primer ministro israelí: Doron Spielman, portavoz de esa oficina, sostuvo que una retirada antes de un desarme real del grupo permitiría que recupere terreno con rapidez y vuelva a representar una amenaza directa para Israel y para la población civil de la Franja.
La advertencia no es menor porque toca el núcleo de la negociación: qué tan verificable puede ser el desarme de Hamas y quién tendría la capacidad de certificarlo en un territorio devastado por la guerra. Según la posición expresada por el gobierno israelí, el riesgo no es solo que el grupo conserve armas, sino que utilice cualquier vacío de control para expandir su presencia, reorganizar mandos y preparar un nuevo ataque de gran escala, similar al del 7 de octubre. En ese marco, la discusión ya no gira únicamente en torno al alto el fuego, sino al mecanismo de seguridad que debería impedir que la tregua termine funcionando como una pausa táctica para el grupo armado.
El fondo del asunto es político y militar al mismo tiempo. Israel intenta evitar que el acuerdo impulsado desde Washington se convierta, a sus ojos, en una salida incompleta que deje intacta la capacidad de Hamas de operar en Gaza; mientras tanto, la presión internacional crece para frenar la guerra y aliviar la catástrofe humanitaria. Esa tensión explica por qué cada avance diplomático choca con la desconfianza israelí sobre las verdaderas intenciones del grupo palestino. Para Estados Unidos, que busca sostener el proceso, el desafío es mayúsculo: necesita equilibrar la exigencia de seguridad de Israel con la urgencia de poner fin al conflicto y evitar que la Franja quede atrapada en un ciclo infinito de reconstrucción armada y nuevos enfrentamientos.
En términos prácticos, lo que está en juego afecta mucho más que a los actores sentados en la mesa de negociación. Si no existe un esquema sólido de supervisión y desarme, Gaza podría quedar sometida a una nueva fase de inestabilidad, con consecuencias inmediatas para los civiles palestinos y para la seguridad regional. La advertencia israelí, en ese sentido, es también un mensaje hacia Washington y hacia los mediadores: la guerra no terminará solo con un anuncio político, sino con garantías reales de que Hamas no podrá volver a convertir la Franja en plataforma de ataque.




