Trump eleva la presión sobre Irán con amenaza por el estrecho de Ormuz

Imagen: clarin colombia
La tensión por el estrecho de Ormuz volvió a escalar después de que Irán amenazara con cerrarlo y Donald Trump respondiera con la idea de cobrar peaje en esa ruta clave del petróleo. El pulso ocurre mientras siguen los ataques en Medio Oriente y Estados Unidos e Irán se preparan para una nueva ronda de conversaciones en Suiza.
La disputa por el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más sensibles del planeta, entró en una fase todavía más peligrosa: tras la advertencia de Irán sobre un eventual cierre de ese paso marítimo, Donald Trump respondió con una amenaza económica y política que busca elevar la presión sobre Teherán. Según informó clarin colombia, el expresidente estadounidense sugirió que, si no hay un acuerdo en un plazo de 60 días, Estados Unidos podría reclamar el cobro de un peaje por el tránsito en ese corredor estratégico. Más allá del tono provocador, el mensaje deja claro que la pelea no es solo diplomática: también es por el control de una ruta por donde circula una parte decisiva del petróleo mundial.
El anuncio llega en medio de un escenario regional ya sobrecargado de violencia. De acuerdo con la información difundida por clarin colombia, Líbano reportó 16 muertos en un ataque israelí este sábado, una cifra que vuelve a mostrar que la escalada en Medio Oriente no se limita al frente entre Washington y Teherán. La violencia sobre el terreno alimenta el nerviosismo en los mercados, presiona los precios de la energía y complica cualquier intento de negociación. En ese contexto, el próximo domingo habrá nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Suiza, una cita que se perfila como un intento de evitar que la crisis energética y militar se salga de control. Sin embargo, el clima con el que llegan ambas partes no es precisamente el de una distensión: cada mensaje público parece pensado para endurecer posiciones antes de sentarse a la mesa.
Ormuz no es un estrecho cualquiera. Por allí pasa una porción enorme del comercio petrolero que abastece a Asia, Europa y también influye en los costos globales de transporte y combustibles. Por eso cualquier amenaza de cierre, bloqueo o “peaje” tiene efectos mucho más amplios que el mapa de Medio Oriente. Si la tensión se agrava, los primeros impactos se sentirán en el precio del crudo, luego en la gasolina, el transporte marítimo y, en cadena, en el bolsillo de consumidores y empresas. En Estados Unidos, eso puede traducirse en presión inflacionaria; en Colombia, en un mercado energético más volátil y en mayor incertidumbre para una economía que ya vive pendiente de los movimientos internacionales del petróleo. Lo que hoy parece una pulseada retórica puede terminar moviendo variables muy concretas para millones de personas.
El fondo del asunto es que ni Irán ni Estados Unidos parecen dispuestos a ceder fácil. Teherán usa la amenaza sobre Ormuz como palanca de presión, mientras Trump intenta presentarse como el actor capaz de imponer costos a sus adversarios sin entrar de lleno en una guerra abierta. Pero la historia de esta región demuestra que cuando las advertencias se cruzan con ataques reales, el margen para controlar la escalada se reduce rápido. La reunión del domingo en Suiza no solo será una prueba para la diplomacia: también servirá para medir si todavía existe espacio para evitar que una disputa por el petróleo termine empujando a todo Medio Oriente a una crisis mayor.



