UNGRD pide no mover escombros tras sismo de 7,4 en Colombia
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, la UNGRD pidió no mover escombros hasta descartar víctimas atrapadas y activó medidas para las estructuras colapsadas. La prioridad oficial sigue siendo la búsqueda, el rescate y la atención de la emergencia.
El terremoto de magnitud 7,4 que estremeció a Colombia dejó una advertencia clara de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres: no remover los escombros en estructuras colapsadas hasta confirmar que no hay sobrevivientes atrapados. La instrucción, que puede parecer obvia en medio del caos, es en realidad una medida crítica para no poner en riesgo vidas que todavía podrían salvarse y para evitar que la remoción desordenada de materiales complique el trabajo de los equipos de rescate.
Según informó El Tiempo (Colombia), la UNGRD activó protocolos específicos para atender la emergencia y coordinar la respuesta en las zonas afectadas. La entidad reportó avances en las labores de búsqueda, evaluación de daños y atención a las personas impactadas por el sismo, mientras los organismos de socorro siguen revisando las edificaciones comprometidas. En escenarios como este, cada minuto cuenta: una decisión mal tomada en un edificio colapsado puede cerrar definitivamente la posibilidad de encontrar personas con vida.
Más allá del episodio puntual, el llamado de la UNGRD vuelve a poner sobre la mesa una discusión que Colombia arrastra desde hace años: la fragilidad de muchas construcciones, la necesidad de protocolos más estrictos y la cultura de prevención que todavía no se consolida en buena parte del país. Un sismo de esta magnitud no solo sacude muros; también revela las debilidades estructurales de ciudades y municipios que no siempre están preparados para responder con rapidez, coordinación y criterio técnico. Por eso la instrucción de no tocar los escombros no es una formalidad burocrática, sino una medida de supervivencia.
La emergencia también deja una lección para la ciudadanía: ante un evento sísmico fuerte, la reacción inmediata no puede ser improvisada. Hay que obedecer a los equipos de rescate, mantener despejadas las zonas de acceso y permitir que especialistas determinen dónde hay riesgo real y dónde aún puede haber personas atrapadas. En un país sísmico como Colombia, la diferencia entre una respuesta ordenada y una reacción impulsiva puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.




