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Trump presiona a Zelenski y agita la negociación entre Ucrania y Rusia

Hace 5 horas

Donald Trump escaló la presión sobre Volodímir Zelenski al acusarlo de bloquear un acuerdo con Rusia y exigir que Ucrania deje de atacar refinerías rusas. En paralelo, la delegación ucraniana que viajó a Florida para negociar con enviados estadounidenses regresó antes de tiempo a Kiev.

Donald Trump volvió a poner a Volodímir Zelenski contra la pared al acusarlo de no querer cerrar un acuerdo con Rusia y de mantener ataques contra refinerías rusas, en una señal de que la relación entre Washington y Kiev atraviesa uno de sus momentos más tensos. El mandatario estadounidense fue más lejos y sugirió que Ucrania necesita un nuevo presidente, una frase que eleva el nivel de presión política en plena guerra.

De acuerdo con la información difundida por clarin colombia, la crítica de Trump llegó justo cuando una delegación ucraniana que había viajado a Florida para reunirse con enviados especiales estadounidenses decidió adelantar su regreso a Kiev. Ese movimiento deja ver que las conversaciones no avanzaron como se esperaba o que, al menos, no hubo condiciones para sostenerlas más tiempo. En la práctica, el viaje terminado antes de tiempo es una señal de fricción en un momento en que cualquier canal de diálogo pesa más de lo habitual.

El trasfondo importa porque la disputa no se limita a un intercambio verbal: toca el corazón de la estrategia de guerra, la negociación diplomática y la relación de Ucrania con su principal respaldo occidental. Que Trump pida frenar ataques sobre infraestructura energética rusa y reproche a Zelenski por no ceder en un acuerdo sugiere un cambio de tono que puede presionar a Kiev a moverse en una dirección más difícil políticamente. También abre interrogantes sobre qué tan alineada seguirá estando la Casa Blanca con las prioridades ucranianas si la negociación con Moscú entra en una fase más dura.

Para Ucrania, el mensaje es doblemente delicado. Por un lado, necesita sostener su capacidad militar y mantener presión sobre objetivos estratégicos de Rusia; por el otro, depende de aliados que empiezan a exigir resultados, concesiones o una redefinición del rumbo. Si este choque escala, el costo no solo será diplomático: también puede sentirse en el terreno, en la moral interna y en la capacidad de Kiev para sostener apoyo externo en una guerra que ya ha entrado en su etapa más agotadora.

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