Mundo

Trump afloja aranceles a la carne molida para intentar frenar los precios en EE. UU.

Hace 4 horas

Donald Trump suspendió por 90 días los aranceles a la importación de carne picada, con un cupo de hasta 300.000 toneladas, en un intento por frenar la escalada de precios en el mercado estadounidense. La decisión llega en medio de un inventario ganadero en mínimos históricos, según advirtió la Casa Blanca.

La Casa Blanca dio un giro en su política comercial al suspender por 90 días los aranceles a la importación de carne picada, una medida con la que Donald Trump busca contener el precio de uno de los productos más sensibles para el bolsillo de los consumidores estadounidenses. El alivio tendrá un límite de hasta 300.000 toneladas y responde a una preocupación que ya venían sintiendo los hogares: la carne molida se ha encarecido en un contexto de oferta ajustada y presión sobre la cadena alimentaria.

De acuerdo con la información divulgada por la administración, el presidente justificó la decisión en la caída del inventario ganadero, que describió como el más bajo en la historia moderna del país. Ese dato no es menor: cuando el stock de reses disminuye, el mercado interno pierde capacidad para abastecer la demanda, y el efecto suele trasladarse con rapidez a los precios minoristas. En otras palabras, la suspensión temporal de aranceles busca abrir la puerta a más importaciones para aliviar una escasez que ya se refleja en supermercados, restaurantes y carnicerías.

La movida tiene una lectura económica y también política. Trump, que suele defender el proteccionismo como herramienta para proteger la producción local, está admitiendo aquí que la presión inflacionaria en alimentos puede obligar a flexibilizar su propia agenda comercial. El mensaje de fondo es claro: si el mercado doméstico no alcanza para estabilizar precios, Washington recurrirá al comercio exterior como válvula de escape. Para el consumidor estadounidense esto podría significar un respiro en el corto plazo; para productores y ganaderos, en cambio, abre el debate sobre hasta qué punto una medida temporal puede alterar la competencia y la rentabilidad del sector.

Lo que ocurra en los próximos 90 días será clave para medir si esta suspensión logra el efecto buscado o si apenas compra tiempo en un problema más profundo. El precio de la carne molida no solo refleja la escasez de ganado, sino también el costo del transporte, la energía, el procesamiento industrial y la tensión entre política comercial e inflación. En un país donde la comida sigue siendo uno de los termómetros más sensibles del malestar económico, la decisión de Trump muestra que la batalla por el precio en la mesa sigue siendo también una batalla política.

Noticias relacionadas