Turull convierte el fallo del TJUE en bandera política para Junts y el retorno de Puigdemont

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Jordi Turull celebró la sentencia del TJUE sobre la amnistía como un respaldo decisivo a Junts y como una vía abierta para el regreso de Carles Puigdemont y otros dirigentes en el exilio. Al mismo tiempo, aprovechó para cargar contra la justicia española, el Govern de Salvador Illa y el reparto de inversiones del Estado en Cataluña.
La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la amnistía se ha convertido para Junts en un argumento político de primer orden. Jordi Turull la presentó este sábado como una victoria “rotunda” en todos los frentes y la interpretó no solo como una validación jurídica de la estrategia del independentismo, sino también como un golpe a la credibilidad de la justicia española. En su intervención ante el Consell Nacional del partido, el secretario general de la formación insistió en que el fallo europeo fortalece la posibilidad de que regresen a Cataluña Carles Puigdemont, Toni Comín y Lluís Puig, a quienes Junts sigue definiendo como exiliados.
Turull defendió además que el partido acertó cuando, en enero de 2024, rechazó el primer texto de la ley de amnistía por considerarlo insuficiente. Según su relato, aquel borrador dejaba fuera a demasiadas personas vinculadas al proceso independentista y necesitaba una redacción más sólida para evitar que la norma naciera con huecos que pudieran limitar su alcance real. Desde esa lectura, la sentencia europea no solo refuerza a Junts frente a sus rivales políticos, sino que también le permite reivindicar una posición de dureza negociadora en uno de los asuntos más sensibles de la legislatura española.
El dirigente de Junts fue más allá y convirtió la decisión del TJUE en una acusación directa contra el sistema judicial español, al que atribuyó carencias, politización y un déficit democrático que, en su opinión, las resoluciones europeas han ido poniendo en evidencia. Esa es una batalla de fondo que trasciende el caso concreto de la amnistía: para el independentismo, cada pronunciamiento en Europa se lee como una corrección a los tribunales españoles; para sus detractores, en cambio, se trata de una ofensiva para trasladar a instancias internacionales un conflicto que sigue teniendo su núcleo político en España. En términos prácticos, el impacto del fallo seguirá medido por cómo se aplique en los próximos meses y por si realmente abre la puerta al retorno sin sobresaltos de los líderes independentistas que siguen fuera del país.
Turull también aprovechó su discurso para mirar el tablero electoral y económico. Admitió que las últimas encuestas dibujan un escenario complicado para Junts, aunque sostuvo que no celebraría sondeos que empujen a Cataluña hacia la polarización, el extremismo o los discursos del odio. En paralelo, cargó contra el Govern de Salvador Illa por, a su juicio, optar por una política de gestos y no defender con suficiente firmeza los intereses catalanes ante la Moncloa. Y remató con uno de los reproches más persistentes del independentismo: la ejecución presupuestaria del Estado en Cataluña, que calificó de “escándalo” tras conocerse que en 2025 solo se habría ejecutado el 8,6% de la inversión prevista, una cifra que Junts considera muy por debajo del peso económico y demográfico de la comunidad. En el fondo, el mensaje de Turull es claro: Junts quiere convertir la amnistía, la inversión estatal y el retorno de los líderes fugados en un mismo relato de confrontación política con Madrid, justo cuando la aritmética parlamentaria y el desgaste del procés siguen obligando a medir cada movimiento.




