Ucrania lleva la guerra al corazón de Moscú con el mayor ataque de drones registrado

Imagen: BBC Mundo
Ucrania lanzó cerca de 450 drones contra Moscú en el mayor ataque registrado hasta ahora sobre la capital rusa, según autoridades locales. El saldo preliminar dejó al menos dos muertos y 20 heridos, en una escalada que vuelve a poner en alerta a la población civil.
Ucrania ejecutó este martes uno de los golpes más amplios de toda la guerra al lanzar cerca de 450 drones contra Moscú, en lo que las autoridades rusas describieron como el ataque más grande jamás registrado sobre la capital. El saldo preliminar es trágico: al menos dos personas murieron y otras 20 resultaron heridas, mientras el aparato de defensa aérea intentaba contener una ofensiva que volvió a llevar el conflicto al corazón político y simbólico de Rusia.
De acuerdo con lo informado por BBC Mundo, el bombardeo alcanzó distintos puntos de la región metropolitana y obligó a activar sistemas antiaéreos en varios sectores. Las autoridades rusas reportaron daños y afectaciones a la infraestructura, aunque por ahora no han detallado de forma completa el alcance material del ataque. El dato central, sin embargo, es otro: la magnitud de la operación ucraniana marca un salto en la capacidad de Kiev para presionar objetivos profundos dentro de territorio ruso, no solo en zonas fronterizas, sino en una ciudad que hasta ahora había mantenido una sensación relativa de blindaje frente a este tipo de ofensivas.
Lo ocurrido importa por una razón de fondo: la guerra ha entrado en una fase en la que la distancia ya no garantiza protección. Moscú, que durante meses ha buscado mostrar control interno y superioridad militar, queda expuesta ante una realidad incómoda para el Kremlin: incluso su capital puede ser alcanzada de forma masiva con drones de bajo costo, una herramienta que ha cambiado la lógica del conflicto. Para la población civil rusa, el impacto es doble. Por un lado, el temor inmediato a nuevos ataques; por el otro, la constatación de que la guerra, que el poder ruso ha intentado mantener lejos de la vida cotidiana en la capital, empieza a tocar su puerta de forma cada vez más visible.
En el plano estratégico, este episodio también eleva la tensión en un momento en que no se perciben avances reales hacia una salida negociada. Un ataque de esta escala puede impulsar respuestas más duras desde Moscú, prolongar la lógica de represalias y reforzar el desgaste general de ambos bandos. En términos políticos, además, deja al descubierto que la guerra ya no se mide solo por el control de territorios en el este ucraniano, sino por la capacidad de cada lado de golpear la retaguardia del otro. Y en esa ecuación, la población civil sigue siendo la principal víctima.




