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Ucrania golpea la logística rusa y expande la guerra al corazón económico

Hace 6 horas

Ucrania golpeó un centro logístico de Wildberries a unos 180 kilómetros al este de Moscú en una nueva señal de que la guerra también se libra contra la infraestructura económica rusa. El ataque llega mientras Kiev acusa a la compañía de facilitar material militar y Moscú afirma haber derribado 131 drones en una sola noche.

Ucrania amplió este jueves su ofensiva contra la retaguardia rusa con un ataque contra un centro logístico de Wildberries, la mayor plataforma de comercio electrónico del país, ubicado a unos 180 kilómetros al este de Moscú. El golpe no es menor: apunta a una empresa que se ha convertido en pieza central del consumo masivo ruso y, al mismo tiempo, en un blanco político para Kiev, que la acusa de vender equipamiento con uso militar. En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado 131 aparatos no tripulados durante la noche, una cifra que muestra la intensidad con la que ambas partes están utilizando los drones como instrumento de desgaste.

De acuerdo con la información difundida por las autoridades ucranianas y recogida por Infobae Mundo, el ataque buscó presionar al Kremlin golpeando un punto sensible fuera del frente tradicional. Wildberries no es solo una empresa de retail: su red logística sostiene millones de entregas dentro de Rusia y su capacidad operativa refleja, de forma indirecta, la normalidad económica que Moscú intenta preservar pese a la guerra. Para Kiev, atacar instalaciones de este tipo tiene un doble mensaje: por un lado, expone que la profundidad territorial rusa ya no ofrece inmunidad absoluta; por el otro, sugiere que la economía civil que sostiene el esfuerzo bélico también puede ser vulnerable.

Este episodio encaja en una tendencia más amplia: la guerra entre Rusia y Ucrania ha dejado de limitarse a trincheras, artillería y frentes en el este, para convertirse en una disputa sobre infraestructura, logística y capacidad industrial. En los últimos meses, Kiev ha intensificado los ataques con drones de largo alcance contra depósitos de combustible, instalaciones energéticas y nodos de transporte en territorio ruso, buscando elevar los costos de la guerra y obligar al Kremlin a dispersar su defensa aérea. La respuesta de Moscú, basada en interceptaciones masivas, revela a su vez el tamaño del desafío: sostener simultáneamente la seguridad interna, el frente militar y la operación económica. Para la población rusa, esto significa más presión sobre cadenas de suministro, más militarización del espacio aéreo y una guerra que ya no se siente solo en la frontera, sino cada vez más cerca de casa.

El ataque a Wildberries también deja una señal política de fondo: Ucrania quiere demostrar que puede elegir objetivos con valor simbólico y económico, no solo militar. En una guerra de desgaste, eso importa tanto como el daño material. Porque cada golpe a la logística rusa no solo altera un balance operativo; también erosiona la narrativa de control que el Kremlin intenta sostener frente a su propia sociedad y frente al exterior.

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