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Ucrania intensifica ataques sobre refinerías rusas y denuncia golpes del Kremlin

Hace 15 horas

Volodimir Zelensky afirmó que Ucrania aceptó suspender por tres días los ataques contra cierto tipo de infraestructuras, mientras acusó a Rusia de lanzar al menos 100 golpes contra instalaciones energéticas. La denuncia eleva la tensión en plena guerra de desgaste sobre objetivos estratégicos.

Ucrania volvió a poner en el centro de la guerra las refinerías y la infraestructura energética rusa, al tiempo que lanzó una ofensiva sobre una región cercana a Moscú, en una señal de que el conflicto sigue escalando en el terreno económico y militar. Volodimir Zelensky aseguró que Kiev aceptó una interrupción de las hostilidades contra ese tipo de instalaciones por tres días, pero denunció que el Kremlin respondió con al menos 100 ataques contra objetivos energéticos.

El mandatario ucraniano no detalló en su mensaje todos los blancos alcanzados por su país, pero la lectura política es clara: Kiev intenta golpear una de las columnas que sostienen la capacidad rusa de prolongar la guerra, mientras acusa a Moscú de mantener una campaña sistemática contra la infraestructura crítica ucraniana. Según informó infobae mundo, la denuncia de Zelensky se produjo en medio de una nueva ronda de hostilidades que volvió a exponer la fragilidad de cualquier pausa parcial en un conflicto donde la energía se ha convertido en un arma.

El dato de los 100 ataques atribuidos a Rusia no es menor. Desde el inicio de la invasión, las plantas eléctricas, refinerías y redes de distribución han sido objetivos recurrentes para presionar a la población civil, afectar la logística militar y castigar la economía. A la vez, Ucrania ha respondido con drones y otros sistemas de ataque de largo alcance contra refinerías rusas, buscando interrumpir la producción de combustible y elevar los costos internos para el aparato bélico de Vladímir Putin. En ese contexto, cualquier acuerdo limitado para frenar ataques contra infraestructura energética parece más una tregua táctica que un giro real hacia la desescalada.

Lo que ocurre importa más allá del frente. En Ucrania, cada golpe sobre la red energética se traduce en cortes, dificultades para el invierno y presión sobre una población exhausta. En Rusia, los ataques sobre refinerías y zonas cercanas a Moscú muestran que la guerra ya no se libra solo en el este ucraniano, sino también en la retaguardia estratégica del Kremlin. Si esta dinámica continúa, el riesgo es una nueva espiral de represalias en la que la infraestructura civil siga pagando el costo de una guerra que no encuentra todavía una salida política creíble.

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