Feijóo promete rebajas fiscales y un millón de viviendas si gobierna

Imagen: El País
Feijóo ha puesto la vivienda en el centro de su ofensiva política con la promesa de rebajas fiscales para jóvenes compradores y la construcción de un millón de casas si llega a La Moncloa. Mientras tanto, Abascal confirmó negociaciones con el PP en el Senado y endureció el discurso frente a la izquierda.
Alberto Núñez Feijóo ha elevado la vivienda al centro de su estrategia política con una promesa de fuerte impacto electoral: rebajas de impuestos para los jóvenes que compren una casa y la construcción de un millón de viviendas si el PP llega al Gobierno. El líder popular busca convertir una de las mayores preocupaciones sociales del país en su principal bandera de campaña, en un momento en que el acceso a la vivienda sigue asfixiando a miles de familias y, sobre todo, a quienes intentan emanciparse.
La propuesta llega en paralelo a un nuevo gesto de presión política de Vox. Santiago Abascal admitió que existen negociaciones con el PP en el Senado para bloquear iniciativas de la izquierda, enmarcando ese entendimiento como una forma de impedir que, según su tesis, “los extremistas” perjudiquen a los españoles. El mensaje no es menor: el PP trata de ensanchar su espacio de poder sin romper puentes con Vox, al tiempo que ambos partidos miden hasta dónde pueden compartir agenda parlamentaria sin pagar un costo político excesivo.
La jugada de Feijóo tiene lectura doble. Por un lado, intenta responder a una crisis estructural que afecta tanto a grandes ciudades como a zonas tensionadas por el turismo y el alquiler de temporada, donde comprar se ha vuelto casi inaccesible para los jóvenes con salarios medios. Por otro, coloca al PP en el terreno de las soluciones concretas frente a un Gobierno que ha hecho de la vivienda una de sus prioridades, aunque con resultados todavía limitados por la falta de oferta, la lentitud urbanística y la dependencia de acuerdos con comunidades y ayuntamientos. La promesa de un millón de casas, además, obliga a explicar de dónde saldrían el suelo, la financiación y los plazos, tres incógnitas que suelen marcar la diferencia entre un anuncio potente y una política viable.
En el fondo, tanto la oferta económica de Feijóo como la ofensiva verbal de Abascal revelan una misma disputa: quién consigue capitalizar el malestar por el coste de la vida y convertirlo en mayoría parlamentaria. La vivienda ya no es solo un problema social; es también el terreno donde se está decidiendo buena parte del pulso político en España.




