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Génova se distancia de Ayuso y defiende la limpieza del voto por correo

Hace 1 hora
Génova se distancia de Ayuso y defiende la limpieza del voto por correo

Imagen: El País

El PP nacional tomó distancia de Isabel Díaz Ayuso después de que la presidenta madrileña volviera a alimentar sospechas sobre el voto por correo. Mientras tanto, Sánchez prepara una comparecencia y el Ejecutivo volverá a aprobar los decretos de vivienda.

El Partido Popular intentó este lunes contener el ruido generado por Isabel Díaz Ayuso, que insistió en sembrar dudas sobre el voto por correo en plena recta política de las elecciones generales. Desde Génova se desmarcaron de la presidenta de la Comunidad de Madrid y defendieron que el sistema es garantista, en un gesto que revela la incomodidad de la dirección nacional ante una estrategia que puede movilizar a su electorado más duro, pero también desgastar la credibilidad institucional del partido.

La tensión se produjo mientras Pedro Sánchez prepara una comparecencia tras el Consejo de Ministros, una cita en la que el Gobierno prevé volver a aprobar los decretos de vivienda, una de las banderas centrales del bloque progresista en campaña. Al mismo tiempo, Ione Belarra volvió a insistir en la necesidad de unas primarias, una propuesta que el Frente Amplio rechaza, reflejando las fricciones internas en el espacio a la izquierda del PSOE en un momento en el que cada matiz de estrategia cuenta y cualquier división se magnifica.

Lo relevante de esta jornada no es solo el intercambio de mensajes entre partidos, sino el tipo de clima electoral que se está consolidando: desconfianza, pulsos internos y una batalla por fijar el marco del debate público. La insistencia de Ayuso en cuestionar el voto por correo empuja una idea peligrosa en términos democráticos, porque pone bajo sospecha un mecanismo que millones de ciudadanos utilizan con normalidad. Que la dirección del PP trate de corregirla muestra que incluso dentro de la derecha hay conciencia del coste político de alimentar teorías de fraude sin pruebas, especialmente cuando la competición se decide también por la percepción de limpieza del proceso.

En paralelo, el Gobierno busca capitalizar la agenda social con vivienda, un asunto que afecta de manera directa a jóvenes, inquilinos y familias que viven al límite de sus ingresos. Y en la izquierda, las discusiones sobre primarias o alianzas evidencian que la unidad sigue siendo una promesa frágil. En una campaña donde todo se interpreta en clave de bloque, cada declaración importa no solo por su contenido, sino por la imagen de fuerza o fragilidad que proyecta hacia el votante indeciso.

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