España arde con 108.000 hectáreas quemadas y varios focos siguen activos

Imagen: El País
España entra en una fase crítica de incendios con 108.000 hectáreas arrasadas en 2026, cuatro veces más que a estas alturas de 2025. Mientras Almorox quedó perimetrado tras quemar unas 1.000 hectáreas, varios focos siguen activos en seis provincias.
España afronta un verano adelantado por el fuego y con cifras que encienden todas las alarmas: en lo que va de 2026 ya han ardido 108.000 hectáreas, cuatro veces más que en el mismo periodo de 2025. La situación sigue abierta en varios frentes, desde Madrid hasta Huelva, mientras el incendio de Almorox, en Toledo, ha logrado ser perimetrado tras calcinar alrededor de 1.000 hectáreas, un alivio parcial en medio de una campaña que está golpeando con fuerza al centro y al oeste del país.
El dispositivo de emergencias mantiene un despliegue importante en el entorno de El Encinar del Alberche, en la Comunidad de Madrid, donde las autoridades siguen vigilando la evolución del fuego para evitar reactivaciones. Al mismo tiempo, los equipos de extinción combaten las llamas en Guadalajara, León, Ávila, Soria, Segovia y Huelva, lo que confirma que el problema ya no se limita a un foco aislado, sino a una sucesión de incendios simultáneos que tensionan al máximo a las brigadas terrestres, los medios aéreos y la coordinación entre administraciones. Según la información difundida por El País, el balance provisional de superficies quemadas sitúa este arranque de año entre los más duros de los últimos ejercicios.
La magnitud del dato importa por una razón sencilla: no habla solo de monte perdido, sino de un modelo de riesgo cada vez más extendido. El avance de los incendios se cruza con temperaturas extremas, vegetación muy seca y un territorio rural que acumula abandono, falta de limpieza forestal y despoblación, factores que convierten cualquier chispa en una emergencia de gran escala. Si la tendencia no se frena, el impacto irá mucho más allá de los bomberos y las hectáreas quemadas: afectará a viviendas próximas, explotaciones agrícolas, movilidad, calidad del aire y actividad económica en zonas donde el campo sigue siendo la principal red de sostén.
Lo que está ocurriendo en España no es una anomalía puntual, sino una advertencia sobre el costo de seguir gestionando los incendios solo cuando ya están desatados. La campaña de este año muestra que el país necesita reforzar prevención, limpieza de masas forestales, vigilancia y recursos permanentes, no solo operativos de choque cuando el fuego ya ha rodeado pueblos y urbanizaciones. Almorox ofrece una tregua relativa; las demás provincias recuerdan que la temporada apenas comienza y que el margen para evitar una crisis mayor se estrecha con cada nueva reproducción del fuego.




