Pistas bancarias complican la desaparición de modelo bogotana en Cali
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La desaparición de María Alejandra Molina, modelo bogotana de 27 años vista por última vez en Cali, abrió una investigación marcada por movimientos financieros y una versión confusa sobre su paradero. Su hermana reveló a EL TIEMPO que hubo transferencias y pagos hechos desde la ciudad, una pista que ahora concentra la atención.
La desaparición de María Alejandra Molina, una modelo de 27 años de Bogotá, mantiene en alerta a su familia y a las autoridades después de que se perdiera su rastro en Cali, adonde habría viajado por motivos laborales. El caso ganó una dimensión inquietante cuando su hermana contó a EL TIEMPO que, además de la ausencia de contacto, aparecieron transferencias y pagos realizados desde la capital del Valle, un detalle que podría ser clave para reconstruir sus últimas horas.
Según la información conocida hasta ahora, la joven salió de Bogotá y llegó a Cali en el marco de un viaje de trabajo, pero luego se rompió toda comunicación con su entorno. La familia ha intentado establecer qué ocurrió en esa ciudad y en qué circunstancias se produjo la desaparición, mientras investiga con preocupación una versión extraña que habría surgido en medio de la búsqueda. Los movimientos financieros reportados por la hermana son hoy uno de los pocos rastros concretos que permiten seguir la pista.
Este tipo de casos suele avanzar con lentitud porque combina dos frentes difíciles: la reconstrucción de trayectos físicos y el análisis de huellas digitales o bancarias. Que existan transacciones hechas desde Cali no prueba por sí solo qué pasó con María Alejandra Molina, pero sí abre preguntas esenciales sobre quién las realizó, en qué momento y con qué propósito. En un país donde las desapariciones de mujeres siguen siendo una preocupación grave, cada dato puede marcar la diferencia entre una búsqueda ciega y una línea investigativa útil.
La familia, mientras tanto, enfrenta la parte más dura de estos procesos: la incertidumbre. No solo falta saber dónde está la joven, sino también qué ocurrió en el tramo final entre su llegada a Cali y el momento en que se perdió toda señal. En casos así, la rapidez con la que se crucen testimonios, registros de pagos y cámaras de seguridad suele ser decisiva; por eso, lo que hoy parezca un detalle administrativo puede terminar convertido en la pieza central para encontrar respuestas.



