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Francia blinda París ante el regreso de los Chalecos Amarillos

Hace 7 horas

Francia enfrenta este sábado una jornada de 90 protestas en la que volverán a aparecer los Chalecos Amarillos, un movimiento asociado a fuertes disturbios en 2019. Las autoridades respondieron con una célula de crisis y un despliegue de seguridad en puntos clave de París.

Francia se prepara para un sábado de alta tensión social: el país tendrá 90 manifestaciones y, entre ellas, reaparecerán los Chalecos Amarillos, el movimiento que hace seis años dejó una de las estampas más violentas de la calle francesa. La sola mención de su regreso ha obligado al Gobierno a reforzar dispositivos de seguridad y a blindar varios puntos estratégicos de París, en previsión de eventuales desórdenes.

Según informó Clarín Colombia, las protestas previstas para esta jornada se desarrollarán en paralelo con el retorno de los llamados Gilets Jaunes, conocidos por su capacidad de movilización y por el antecedente de 2019, cuando salieron a las calles contra un impuesto a los combustibles. Aquel estallido derivó en incendios, destrozos, bloqueos y enfrentamientos con la fuerza pública, con un saldo político que terminó marcando al gobierno francés de entonces y dejando una cicatriz todavía presente en el debate público.

El regreso de este movimiento no ocurre en el vacío. Francia viene acumulando episodios de descontento social por distintas razones, desde el costo de vida hasta la tensión entre el Ejecutivo y sectores que sienten que el ajuste recae siempre sobre los mismos. Por eso, una jornada con decenas de marchas simultáneas no es solo un problema de orden público: es una señal de que el malestar sigue latente y puede volver a desbordarse si se mezclan la frustración económica, la protesta callejera y la acción de grupos capaces de escalar rápidamente la violencia. Para el Gobierno, contener la calle sin alimentar más rabia será el verdadero desafío.

Lo que ocurra este sábado puede decir mucho más que el nivel de daños en París. También medirá la capacidad del Estado francés para anticipar la protesta y evitar que una consigna social termine otra vez convertida en una crisis de seguridad nacional. En un país acostumbrado a la movilización, el regreso de los Chalecos Amarillos recuerda que la estabilidad política puede romperse con rapidez cuando la calle siente que no tiene otro canal de presión.

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