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Estudio global muestra que las mujeres reportan más dolor que los hombres

Hace 1 hora

Un estudio internacional con casi seis millones de registros en 118 países encontró que las mujeres reportan más dolor que los hombres y que la brecha se amplía antes de los 55 años. El hallazgo apunta a una combinación de factores biológicos, laborales y de cuidado que impactan la salud cotidiana.

Una investigación internacional que analizó casi seis millones de registros en 118 países confirmó una desigualdad persistente en la forma en que se vive y se reporta el dolor: las mujeres informan más molestias que los hombres en prácticamente todas las edades, y la diferencia se vuelve más marcada antes de los 55 años. El hallazgo, divulgado por infobae mundo, pone el foco en una etapa de la vida atravesada por la actividad laboral, la crianza y las tareas de cuidado, factores que suelen cargarse sobre ellas y que terminan pesando también en la salud.

El estudio reúne una base de datos poco habitual por su escala y diversidad geográfica, lo que le da un valor especial frente a investigaciones más acotadas a un solo país o a una sola enfermedad. Según informó infobae mundo, los investigadores observaron que el aumento más pronunciado de la prevalencia ocurre antes de los 55 años, una franja que suele coincidir con años de alta exigencia física y mental. Aunque la nota no detalla en esta síntesis las zonas específicas donde se reportó más dolor, el mensaje central es claro: la carga no se distribuye de manera pareja entre hombres y mujeres, y esa diferencia aparece de forma consistente a escala global.

Este tipo de hallazgos importa porque el dolor no es solo una sensación subjetiva; también es un indicador de desigualdad sanitaria. En la práctica, que las mujeres reporten más dolor puede reflejar diferencias hormonales, pero también exposición más frecuente a trabajos precarizados, jornadas dobles y menor acceso a diagnóstico y tratamiento oportuno. En América Latina, y particularmente en Colombia, esa discusión toca una fibra sensible: muchas mujeres sostienen simultáneamente empleo, hogar y cuidado de terceros, una combinación que suele dejar poco margen para atender síntomas que, con el tiempo, se cronifican. El estudio refuerza la idea de que hablar de salud femenina no puede limitarse a la reproducción: también exige mirar las condiciones materiales que enferman.

La lectura de fondo es incómoda pero necesaria. Si el dolor aparece con más fuerza en mujeres menores de 55 años, el problema no se resolverá únicamente con analgésicos o campañas genéricas de prevención. Hace falta entender qué hay detrás de esa brecha: tiempo, ingresos, acceso médico, carga doméstica y sesgos en la atención. En otras palabras, no se trata solo de quién siente más dolor, sino de por qué tantas mujeres terminan conviviendo con él durante años sin respuestas suficientes.

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