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Buscan a un hombre que incendió la casa de su expareja e hijo en Tossa de Mar

Hace 1 día

Un hombre con orden de alejamiento por violencia machista es buscado por los Mossos tras incendiar la vivienda de su expareja e hijo en Tossa de Mar. El ataque dejó a un matrimonio atendido por inhalación de humo y reabre el debate sobre la protección efectiva de las víctimas.

Los Mossos d’Esquadra mantienen la búsqueda de un hombre con antecedentes recientes por violencia machista, acusado de incendiar la vivienda donde viven su expareja y su hijo en Tossa de Mar, Girona. El episodio, ocurrido en la tarde del sábado en la urbanización Sant Grau, elevó de inmediato la alarma por el riesgo extremo que representan los agresores que incumplen medidas de alejamiento y, aun así, logran acercarse a sus víctimas con capacidad para causar daño grave.

Según informó EFE y confirmaron fuentes policiales, el sospechoso había sido detenido días antes por la Policía catalana por un caso de violencia machista y contaba con una orden de alejamiento. Pese a esa restricción, se aproximó a la casa familiar, donde la parte superior está ocupada por la expareja y el hijo, mientras que la planta inferior funciona como alojamiento turístico. Al advertir su presencia, la mujer y el menor buscaron refugio en la vivienda de un vecino, a la que el hombre también habría intentado acceder. Después, prendió fuego a la parte alta del inmueble y escapó en motocicleta por una zona boscosa de la localidad.

El incendio no dejó víctimas mortales, pero sí evidencia la fragilidad de muchas medidas de protección cuando no van acompañadas de vigilancia efectiva y de una respuesta rápida ante señales de escalada. Un matrimonio alojado en la parte turística del inmueble tuvo que ser atendido por sanitarios a causa del humo, un dato menor solo en apariencia: en casos de violencia de género, el daño no se limita al círculo directo de la víctima, sino que puede extenderse a terceros y convertir una agresión personal en una emergencia pública. Tossa de Mar, un municipio turístico de la Costa Brava, quedó así atravesado por un episodio que rompe la imagen de tranquilidad asociada a este tipo de destinos.

Este caso vuelve a poner el foco en una realidad incómoda: las órdenes de alejamiento son una herramienta necesaria, pero no siempre suficiente. En España, como en otros países europeos y latinoamericanos, la violencia machista suele mostrar una lógica de escalada que exige actuación preventiva mucho antes de que el riesgo termine en incendio, agresión física o feminicidio. Lo que ocurrió en Girona no es solo la búsqueda de un fugitivo; es también el recordatorio de que la protección de las víctimas depende de que el sistema detecte a tiempo cuándo una amenaza ya no es una hipótesis, sino una urgencia.

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